Mosaico decorativo

Löydetty 4223 Tulokset: Dios Provee

  • David bendijo al Señor ante toda la asamblea, diciendo: "Bendito seas tú, Señor, Dios de Israel, nuestro padre, desde la eternidad y para siempre. (I Crónicas 29, 10)

  • Ahora, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre. (I Crónicas 29, 13)

  • Señor, Dios nuestro, todo esto que hemos reunido para construir un templo a tu santo nombre es tuyo y a ti te pertenece. (I Crónicas 29, 16)

  • Yo sé, Dios mío, que tú sondeas los corazones y amas la rectitud; con rectitud de corazón he hecho yo mis ofrendas, y ahora veo con gozo al pueblo aquí presente comprometerse voluntariamente contigo. (I Crónicas 29, 17)

  • Señor, Dios de Abrahán, Isaac e Israel, nuestros padres, conserva para siempre en tu pueblo estos sentimientos y disposiciones y orienta sus corazones hacia ti. (I Crónicas 29, 18)

  • David dijo a toda la asamblea: "¡Bendecid al Señor, nuestro Dios!". Y toda la asamblea bendijo al Señor, Dios de sus padres, y postrándose se inclinaron reverentes ante el Señor y ante el rey. (I Crónicas 29, 20)

  • Salomón, hijo de David, se afirmó sobre su trono. El Señor, su Dios, estaba con él y lo llevó a la cumbre de la grandeza. (II Crónicas 1, 1)

  • Y con toda la asamblea fue al alto de Gabaón, donde estaba la tienda de la reunión de Dios, que Moisés, siervo del Señor, había hecho en el desierto. (II Crónicas 1, 3)

  • David había llevado el arca de Dios de Quiriat Yearín al lugar que le había preparado en Jerusalén; (II Crónicas 1, 4)

  • Allí, en presencia de Dios, Salomón subió al altar de bronce, que estaba junto a la tienda de la reunión, y ofreció sobre él 1.000 holocaustos. (II Crónicas 1, 6)

  • Aquella misma noche Dios se apareció a Salomón y le dijo: "Pide lo que quieras, y yo te lo daré". (II Crónicas 1, 7)

  • Ahora se cumple, Señor Dios, la promesa hecha a mi padre David, ya que tú me has constituido rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra. (II Crónicas 1, 9)


"O demônio é forte com quem o teme, mas é fraquíssimo com quem o despreza." São Padre Pio de Pietrelcina