Löydetty 4223 Tulokset: Dios Provee
La cocerás y la comerás en el lugar elegido por el Señor, tu Dios; y a la mañana siguiente volverás a tus tiendas. (Deuteronomio 16, 7)
Durante seis días comerás pan sin levadura; el séptimo día habrá asamblea solemne en honor del Señor, tu Dios, y no harás trabajo alguno en él. (Deuteronomio 16, 8)
Entonces celebrarás la fiesta de las semanas en honor del Señor, tu Dios, y presentarás ofrendas voluntarias en proporción de los bienes con que el Señor, tu Dios, te haya bendecido. (Deuteronomio 16, 10)
En presencia del Señor, tu Dios, en el lugar elegido por él para hacer habitar su nombre, allí te regocijarás tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tu ciudad. (Deuteronomio 16, 11)
Durante siete días celebrarás la fiesta en honor del Señor, tu Dios, en el lugar elegido por él, pues el Señor te bendecirá en todas tus cosechas y en todos tus trabajos y serás enteramente feliz. (Deuteronomio 16, 15)
Todos los varones deberán presentarse tres veces al año ante el Señor, tu Dios, en el lugar elegido por él: en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de las semanas y en la fiesta de los tabernáculos. Nadie se presentará con las manos vacías ante el Señor, (Deuteronomio 16, 16)
sino que cada cual hará sus ofrendas en proporción de los bienes con que el Señor, tu Dios, te haya bendecido. (Deuteronomio 16, 17)
Te constituirás jueces y escribas en todas las ciudades que el Señor, tu Dios, te da, tribu por tribu, para que juzguen al pueblo con toda justicia. (Deuteronomio 16, 18)
Sigue estrictamente la justicia, para que vivas y goces de la tierra que el Señor, tu Dios, está para darte en posesión. (Deuteronomio 16, 20)
No plantes cipos sagrados, de cualquier madera que sean, junto al altar que construirá para ti el Señor, tu Dios; (Deuteronomio 16, 21)
ni levantes estelas, pues el Señor, tu Dios, las aborrece. (Deuteronomio 16, 22)
No ofrecerás como sacrificio al Señor, tu Dios, animal, mayor o menor, que tenga una falta o defecto cualquiera, pues es aborrecible a sus ojos. (Deuteronomio 17, 1)