Löydetty 5006 Tulokset: Dios De Toda Consolación
Diréis a José: Perdona el delito y el pecado de tus hermanos, el mal que te hicieron; perdona el delito de los siervos del Dios de tu padre". José, al oírlo, se echó a llorar. (Génesis 50, 17)
Pero José les dijo: "No temáis, ¿estoy yo acaso en lugar de Dios? (Génesis 50, 19)
Ciertamente vosotros os portasteis mal conmigo, pero Dios lo cambió en bien, para hacer lo que hoy estamos viendo, para mantener en vida a un gran pueblo. (Génesis 50, 20)
Luego dijo a sus hermanos: "Yo voy a morir, pero Dios vendrá ciertamente en vuestra ayuda y os hará subir de esta tierra a la tierra que él prometió a Abrahán, Isaac y Jacob". (Génesis 50, 24)
José hizo jurar a los hijos de Israel así: "Ya que Dios vendrá ciertamente en vuestra ayuda, llevaréis de aquí mis huesos". (Génesis 50, 25)
Murió José, así como sus hermanos y toda aquella generación. (Exodo 1, 6)
Los israelitas, muy fecundos, se multiplicaron sobremanera, aumentando progresivamente y llegando a ser tan numerosos que llenaron toda aquella región. (Exodo 1, 7)
Pero las parteras temieron a Dios y no hicieron lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaban vivir también a los niños. (Exodo 1, 17)
Dios favoreció a las parteras, y el pueblo siguió multiplicándose, llegando a ser muy poderoso. (Exodo 1, 20)
Por haber temido a Dios las parteras, él bendijo sus casas. (Exodo 1, 21)
Entretanto, y después de mucho tiempo, murió el rey de Egipto. Los israelitas, que seguían gimiendo bajo la dura esclavitud, clamaron, y su clamor, provocado por la esclavitud, subió hasta Dios. (Exodo 2, 23)
Dios oyó su gemido y se acordó de su pacto con Abrahán, Isaac y Jacob. (Exodo 2, 24)