Mosaico decorativo

Löydetty 1071 Tulokset: Descendientes De David

  • Después de él, Eleazar, hijo de Dodó, el ajojita, uno de los tres héroes; estaba con David en Pasdamín, cuando los filisteos se reunieron allí para la lucha y los israelitas se retiraron. (II Samuel 23, 9)

  • Tres de los treinta fueron en tiempo de la siega a ver a David en la cueva de Adulán, mientras los filisteos estaban acampados en el valle de Refaín. (II Samuel 23, 13)

  • David estaba en el refugio, y había una guarnición de filisteos en Belén. (II Samuel 23, 14)

  • David expresó este deseo: "¡Quién me diera de beber agua del pozo que está a la puerta de Belén!". (II Samuel 23, 15)

  • Entonces los tres héroes, abriéndose paso a través del campamento de los filisteos, sacaron agua del pozo que está a la puerta de Belén y se la ofrecieron a David; pero David no quiso beberla, y la derramó como ofrenda ante el Señor, (II Samuel 23, 16)

  • era el más famoso de los treinta, pero no llegó a los tres. David le puso al frente de su guardia personal. (II Samuel 23, 23)

  • El Señor montó en cólera de nuevo contra los israelitas y excitó a David contra ellos, diciéndole: "Vete, haz el censo de Israel y de Judá". (II Samuel 24, 1)

  • Después de haber hecho el censo del pueblo, David sintió que le remordía la conciencia, y dijo al Señor: "¡He cometido un gran pecado por haber hecho esto! Señor, perdona el pecado de tu siervo, porque he obrado como un insensato". (II Samuel 24, 10)

  • Al día siguiente, cuando se levantó David, el Señor dijo al profeta Gad, a quien David consultaba: (II Samuel 24, 11)

  • "Anda y di a David: Te propongo tres castigos; elige uno de ellos, y yo lo llevaré a cabo". (II Samuel 24, 12)

  • Gad se presentó a David y le dijo: "¿Quieres que venga un hambre de tres años en tu país, o que tengas que huir durante tres meses ante tu enemigo que te perseguirá, o que haya tres días de peste en tu país? Elige y dime qué debo decir al que me envía". (II Samuel 24, 13)

  • David dijo a Gad: "¡Estoy en gran aprieto! Pongámonos en manos de Dios, porque es grande su misericordia, antes que caer en manos de los hombres". (II Samuel 24, 14)


"Que Jesus reine sempre soberano no seu coração." São Padre Pio de Pietrelcina