Mosaico decorativo

Löydetty 4296 Tulokset: David Como Rey

  • Entonces, ¿por qué -como se nos calumnia y como afirman algunos que decimos nosotros- no hemos de hacer el mal para que venga el bien? La condenación de éstos es justa. (Romanos 3, 8)

  • Entonces, ¿qué? ¿Tenemos alguna ventaja? Ninguna. Pues hemos probado antes que todos, tanto los judíos como los paganos, están bajo pecado, (Romanos 3, 9)

  • como dice la Escritura: No hay un justo, ni siquiera uno; (Romanos 3, 10)

  • a quien Dios ha propuesto como propiciación para que, mediante la fe, se obtenga por su sangre el perdón de los pecados. Puso de manifiesto su justicia al pasar pacientemente por alto los pecados del pasado, (Romanos 3, 25)

  • porque sólo hay un Dios, que justificará por la fe tanto a los circuncidados como a los no circuncidados. (Romanos 3, 30)

  • Pero ¿qué dice la Escritura?: Abrahán creyó en Dios y le fue contado como justicia. (Romanos 4, 3)

  • Ahora bien, al que trabaja no se le abona el jornal como una gratificación, sino como una deuda; (Romanos 4, 4)

  • en cambio, al que no trabaja, pero cree en el que justifica al culpable, su fe se le cuenta como justicia. (Romanos 4, 5)

  • Así también David llama bienaventurado al hombre a quien Dios le cuenta la justicia independientemente de las obras: (Romanos 4, 6)

  • Porque decimos que a Abrahán la fe le fue contada como justicia. ¿Cuándo le fue tenido esto en cuenta? ¿Antes o después de la circuncisión? No después, sino antes. (Romanos 4, 10)

  • Y recibió la señal de la circuncisión como sello de la justicia que había obtenido antes de la circuncisión; así se convertía en padre de todos los no circuncidados que creyesen, para que también a ellos se les contase como justicia; (Romanos 4, 11)

  • como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchos pueblos. Lo es delante de Dios, en quien creyó; el Dios que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen. (Romanos 4, 17)


"Subamos sem nos cansarmos, sob a celeste vista do Salvador." São Padre Pio de Pietrelcina