Löydetty 1844 Tulokset: Dar
y los mandé al jefe Idó, en Casifías, y les indiqué lo que debían decirle a él y a sus hermanos, establecidos en Casifías: que nos mandaran ministros para el templo de nuestro Dios. (Esdras 8, 17)
Y se entregaron los decretos del rey a los sátrapas reales y a los gobernadores de Transeufratina, los cuales ayudaron al pueblo y al templo de Dios. (Esdras 8, 36)
A pesar de todo, ahora el Señor nos ha concedido la gracia de dejarnos un resto y de darnos un asilo en su tierra santa. El Señor ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud. (Esdras 9, 8)
Luego dije al rey: "Si le parece bien al rey, tenga a bien darme cartas para los gobernadores de Transeufratina, a fin de que me dejen libre el paso hasta Judá, (Nehemías 2, 7)
Salí, pues, de noche, por la puerta del Valle, me dirigí hacia la fuente del Dragón y luego a la puerta del Muladar, inspeccionando la muralla de Jerusalén destruida y las puertas consumidas por el fuego. (Nehemías 2, 13)
Yo les respondí: "El Dios del cielo es quien nos dará éxito. Nosotros, sus siervos, vamos a ponernos a la obra. Vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni nada en Jerusalén". (Nehemías 2, 20)
Janún y los habitantes de Zanóaj restauraron la puerta del Valle; la construyeron y colocaron sus hojas, cerraduras y barras; repararon también quinientos metros de la muralla hasta la puerta del Muladar. (Nehemías 3, 13)
De la puerta del Muladar se encargó Malaquías, hijo de Recab, jefe del distrito de Bet Haqérem; él la construyó y colocó sus hojas, cerraduras y barras. (Nehemías 3, 14)
Unos decían: "Tenemos que dar en prenda a nuestros hijos y nuestras hijas para obtener grano con que poder comer y vivir". (Nehemías 5, 2)
y les dije: "Nosotros hemos rescatado, según nuestras posibilidades, a nuestros hermanos judíos, que habían sido vendidos a los paganos. ¡Y ahora sois vosotros los que obligáis a vender a vuestros hermanos para que nosotros los rescatemos!". Se quedaron mudos, sin saber qué responder. (Nehemías 5, 8)
Sambalat y Guesen me mandaron a decir: "Ven a entrevistarte con nosotros en Quefirín, en la vega de Ono". Como de lo que trataban era de hacerme mal, (Nehemías 6, 2)
Pero yo respondí: "¿Un hombre como yo darse a la fuga? ¿Qué hombre de mi condición entraría en el santuario para salvar su vida? No, no entraré". (Nehemías 6, 11)