Löydetty 1844 Tulokset: Dar
Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se iba, cuando se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, (Hechos 1, 10)
Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista poco de Jerusalén, lo que se permitía andar en sábado. (Hechos 1, 12)
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según el Espíritu Santo les movía a expresarse. (Hechos 2, 4)
Pedro dijo: "No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, eso te doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, echa a andar". (Hechos 3, 6)
y de un salto se puso en pie y echó a andar; y entró con ellos en el templo andando, saltando y alabando a Dios. (Hechos 3, 8)
Todo el pueblo lo vio andar y alabar a Dios. (Hechos 3, 9)
Y reconocían que era el que solía sentarse junto a la puerta Hermosa a pedir limosna; y se quedaron admirados y desconcertados por lo que le había sucedido. (Hechos 3, 10)
Pedro, al ver esto, dijo al pueblo: "Israelitas, ¿por qué os asombráis de esto y por qué nos miráis como si por nuestro propio poder o por nuestra bondad hubiéramos hecho andar a éste? (Hechos 3, 12)
Acabada su oración, tembló el lugar en que estaban reunidos, y quedaron todos llenos del Espíritu Santo, y anunciaban con absoluta libertad la palabra de Dios. (Hechos 4, 31)
Pedro le dijo: "Ananías, ¿por qué has dejado que entre dentro de ti Satanás para mentir al Espíritu Santo y quedarte con parte del precio del campo? (Hechos 5, 3)
Toda la Iglesia y todos los que oyeron esto se quedaron sobrecogidos de terror. (Hechos 5, 11)
Obedecieron, entraron de madrugada en el templo y se pusieron a enseñar. Entretanto, el sumo sacerdote y sus partidarios convocaron al tribunal supremo y a todos los dirigentes de Israel, y mandaron a la cárcel a buscar a los apóstoles. (Hechos 5, 21)