Löydetty 1129 Tulokset: Dan
y si quedan diez hombres en una casa, todos morirán. (Amós 6, 9)
Los que juran por el pecado de Samaría, los que dicen: "¡Vive tu Dios, Dan!" y "¡Vive el camino de Berseba!" caerán y no se levantarán más. (Amós 8, 14)
Ahora se han juntado contra ti numerosas naciones. Ellas dicen: "Que sea profanada para que nuestros ojos puedan contemplar la ruina de Sión". (Miqueas 4, 11)
Se abren las puertas que dan al río, y en el palacio cunde el pánico. (Nahún 2, 7)
Por eso ofrece sacrificios a su red e incienso a su copo: porque gracias a ellos su pesca es abundante, y suculenta su comida. (Habacuc 1, 16)
y para preguntar a los sacerdotes del templo del Señor todopoderoso y a los profetas lo siguiente: "¿Debo continuar guardando luto y ayunando el mes quinto como lo vengo haciendo tantos años?". (Zacarías 7, 3)
Pedid al Señor la lluvia en la primavera. El Señor es quien forma los relámpagos y envía lluvia abundante. Él da el pan al hombre y la hierba al ganado. (Zacarías 10, 1)
Pues los ídolos dan respuestas vanas, los adivinos anuncian mentiras, cuentan sueños fantásticos y dan consolaciones ilusorias. Por eso el pueblo anda errante y perdido como un rebaño sin pastor. (Zacarías 10, 2)
Escuchad el gemido de los pastores, porque los espléndidos pastos han sido abrasados; se oye el rugido de los leones, porque el esplendor del Jordán ha sido devastado. (Zacarías 11, 3)
¡Ojalá uno de vosotros cerrara las puertas del templo, para que no se encienda más inútilmente mi altar! No, no estoy contento con vosotros -dice el Señor todopoderoso- y no me agradan las ofrendas de vuestras manos. (Malaquías 1, 10)
Se sentará para fundir y refinar la plata. Purificará a los hijos de Leví, los refinará como el oro y la plata, a fin de que puedan presentar al Señor una ofrenda conforme a justicia. (Malaquías 3, 3)
Llevad íntegro el diezmo al tesoro para que haya alimento en mi casa; y ponedme así a prueba -dice el Señor todopoderoso-, a ver si no os abro las esclusas del cielo y derramo sobre vosotros las bendiciones sobreabundantemente. (Malaquías 3, 10)