Mosaico decorativo

Löydetty 395 Tulokset: Dąb

  • Lo que quedaba del novillo: la piel, la carne y los excrementos, lo quemó fuera del campamento, como el Señor había ordenado a Moisés. (Levítico 8, 17)

  • Lavó con agua las entrañas y las patas, y quemó todo el carnero sobre el altar. Era un holocausto, un perfume agradable, una ofrenda quemada en honor del Señor, como el Señor había ordenado a Moisés. (Levítico 8, 21)

  • Lo tomó de nuevo Moisés en sus manos, y lo quemó en el altar sobre el holocausto: era el sacrificio de consagración, perfume agradable, ofrenda quemada en honor del Señor. (Levítico 8, 28)

  • Los hijos de Aarón, Nadab y Abihú, tomaron cada uno su incensario, pusieron fuego en él, echaron encima el incienso y ofrecieron ante el Señor un fuego profano que él no les había ordenado. (Levítico 10, 1)

  • El sacerdote derramará la sangre sobre el altar del Señor a la entrada de la tienda de la reunión y quemará las grasas en perfume agradable al Señor. (Levítico 17, 6)

  • presentaréis también ocho kilos de flor de harina amasada en aceite como ofrenda quemada, perfume agradable al Señor; y como libación, dos litros de vino. (Levítico 23, 13)

  • Junto con el pan, ofreceréis en holocausto al Señor siete corderos de un año sin defecto, un novillo y dos carneros con la ofrenda y las libaciones: es una ofrenda quemada, un perfume agradable en honor del Señor. (Levítico 23, 18)

  • Por Judá: Nasón, hijo de Aminadab. (Números 1, 7)

  • Al este, los que están agrupados bajo la bandera de Judá. Su jefe será Nasón, hijo de Aminadab; (Números 2, 3)

  • Hijos de Aarón: Nadab, el primogénito, y luego Abihú, Eleazar e Itamar. (Números 3, 2)

  • Nadab y Abihú murieron en presencia del Señor, en el desierto del Sinaí, cuando intentaron ofrecerle fuego profano. No tuvieron hijos. Entonces Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio en vida de su padre Aarón. (Números 3, 4)

  • El primer día presentó su ofrenda Nasón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá. (Números 7, 12)


"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina