Löydetty 395 Tulokset: Dąb
Llegaron de nuevo a Jerusalén y, cuando andaba Jesús por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos del pueblo (Marcos 11, 27)
Aún le quedaba uno, su hijo querido. Se lo envió el último, pensando: Respetarán a mi hijo. (Marcos 12, 6)
Faltaban dos días para la fiesta de la pascua y los panes sin levadura. Los sumos sacerdotes y los maestros de la ley andaban buscando el modo de prenderlo con engaño y quitarlo de en medio. (Marcos 14, 1)
Luego se pusieron a escupirlo; le taparon la cara y lo abofeteaban diciendo: "¡Adivina! ¡Haz el profeta!". Y los criados le daban puñetazos. (Marcos 14, 65)
y, al ver a Pedro calentándose, lo miró y le dijo: "También tú andabas con Jesús el nazareno". (Marcos 14, 67)
Ambos eran justos ante Dios, pues guardaban irreprochablemente todos los mandamientos y preceptos del Señor. (Lucas 1, 6)
María, por su parte, guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. (Lucas 2, 19)
Se presentó en aquel mismo momento, y daba gloria a Dios hablando del niño a todos los que esperaban la liberación de Israel. (Lucas 2, 38)
Cuando cumplieron todas las cosas que mandaba la ley del Señor, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. (Lucas 2, 39)
Jesús fue con ellos a Nazaret, y les estaba sumiso. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. (Lucas 2, 51)
de Aminadab, de Admín, de Arní, de Jesrón, de Fares, de Judá, (Lucas 3, 33)
Todos daban su aprobación y, admirados de las palabras tan hermosas que salían de su boca, decían: "¿No es éste el hijo de José?". (Lucas 4, 22)