Löydetty 3274 Tulokset: Día
Etonces el rey dijo a Doeg: "Acércate tú y mata a los sacerdotes". Y Doeg, el idumeo, se acercó y mató él mismo a los sacerdotes. Mató aquel día a ochenta y cinco hombres de los que llevan el efod. (I Samuel 22, 18)
David dijo a Abiatar: "Ya pensé yo, al estar allí aquel día Doeg, que seguramente se lo comunicaría a Saúl. Yo soy el responsable de la vida de toda tu familia. (I Samuel 22, 22)
Quédate conmigo; no temas, porque quien atente contra tu vida, atenta contra la mía. Tú estás bajo mi custodia". (I Samuel 22, 23)
Saúl llamó a la guerra a todo el pueblo para bajar a Queilá y asediar a David y a sus hombres. (I Samuel 23, 8)
Los de Zif subieron a Guibeá para decir a Saúl: "¿Sabes que David está escondido entre nosotros en los lugares fuertes, en Jores, en la colina de Jaquilá, que está al mediodía del desierto? (I Samuel 23, 19)
Y los hombres de David le dijeron: "Mira, hoy es el día del que te dijo el Señor: Yo pongo a tu enemigo en tu mano; trátale como bien te parezca". David se levantó y sigilosamente cortó la orla del manto de Saúl. (I Samuel 24, 5)
Después le remordía la conciencia por haber cortado la orla del manto de Saúl. (I Samuel 24, 6)
Mira, padre mío, mira la orla de tu manto en mi mano. Puesto que he cortado la orla de tu manto y no te he matado, reconoce claramente que no hay en mí maldad ni rebeldía. Yo no he pecado contra ti; tú, por el contrario, me acechas para quitarme la vida. (I Samuel 24, 12)
Pregunta a tus muchachos y te lo dirán. Atiende a estos jóvenes, ya que han llegado en un día de júbilo. Te ruego que des a tus siervos y a tu hijo David lo que encuentres a mano". (I Samuel 25, 8)
Noche y día han sido como un muro a nuestro alrededor durante todo el tiempo que hemos estado con ellos apacentando las ovejas. (I Samuel 25, 16)
Te suplico que perdones la falta de tu sierva, pues el Señor hará ciertamente a mi señor una casa estable, porque mi señor combate las batallas del Señor y en los días de tu vida no se encontrará el mal en ti. (I Samuel 25, 28)
Unos diez días después, el Señor hirió a Nabal y murió. (I Samuel 25, 38)