Mosaico decorativo

Löydetty 3274 Tulokset: Día

  • Y entonarán sobre ti esta elegía: ¡Ah! ¡Cómo has caído, desaparecido de los mares, tú, la ciudad famosa, tan poderosa en el mar, con tus habitantes, los que infundían su terror a los del continente! (Ezequiel 26, 17)

  • Ahora se estremecen las islas, el día de tu caída, las islas del mar se aterran de tu fin. (Ezequiel 26, 18)

  • Gentes de Persia, de Lidia y Libia servían en tu ejército, eran tus guerreros. Colgaban en ti el yelmo y el escudo y te daban esplendor. (Ezequiel 27, 10)

  • Los hijos de Arvad con su armada guarnecían por todas partes tus murallas y hacían guardia ante tus torres; alrededor de tus murallas colgaban sus escudos y te daban más esplendor. (Ezequiel 27, 11)

  • Jarrán, Canné y Edén, así como los mercaderes de Sabá, Asiria y Media, tenían estrechas relaciones comerciales contigo; (Ezequiel 27, 23)

  • Tus riquezas, tus mercancías y tus fletes, tus marineros, tus pilotos, tus calafates, tus agentes comerciales, todos los guerreros que en ti van y la multitud inmensa que transportas se hundirán en el corazón de los mares el día de tu caída. (Ezequiel 27, 27)

  • En Edén, jardín de Dios, vivías. Innumerables piedras preciosas adornaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, carbunclo y esmeralda; de oro era el borde de tu manto, de oro las incrustaduras, todo a punto desde el día en que fuiste creado. (Ezequiel 28, 13)

  • Eras perfecto en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que apareció en ti la iniquidad. (Ezequiel 28, 15)

  • Esto dice el Señor Dios: "Cuando yo recoja a la casa de Israel de entre las naciones donde estaba dispersa, manifestaré en ellos mi santidad a los ojos de las gentes y habitarán la tierra que un día regalé a mi siervo Jacob. (Ezequiel 28, 25)

  • El año veintisiete, el día uno del primer mes, el Señor me dirigió la palabra y me dijo: (Ezequiel 29, 17)

  • Aquel día haré crecer el poder de la casa de Israel y a ti te permitiré abrir la boca en medio de ellos. Y sabrán que yo soy el Señor". (Ezequiel 29, 21)

  • "Hijo de hombre, profetiza y di: Esto dice el Señor Dios: ¡Gritad: Ay de aquel día! (Ezequiel 30, 2)


"Para consolar uma alma na sua dor, mostre todo o bem que ela ainda pode fazer". São Padre Pio de Pietrelcina