Mosaico decorativo

Löydetty 3274 Tulokset: Día

  • Toma en seguida una sartén de hierro y colócala como muro de hierro entre ti y la ciudad. Fija en ella tus ojos; va a ser asediada y tú pondrás el cerco. Sea esto una señal para la casa de Israel. (Ezequiel 4, 3)

  • Yo te fijo los años de su pecado en un número de días: ciento noventa días cargarás con el pecado de la casa de Israel. (Ezequiel 4, 5)

  • Concluido este plazo, te acostarás del lado derecho y llevarás el pecado de la casa de Judá durante cuarenta días; te fijo un día por cada año. (Ezequiel 4, 6)

  • Mira; yo te amarro con cuerdas, de suerte que no te puedas dar la vuelta de un lado al otro hasta que no hayas cumplido los días de tu asedio. (Ezequiel 4, 8)

  • Toma trigo, cebada, habas, lentejas, mijo y espelta; ponlos en un recipiente y haz con ello tu pan para comer durante el número de días que estés acostado del lado izquierdo, esto es, ciento noventa días. (Ezequiel 4, 9)

  • El alimento que comerás será el de un cuarto de kilo para todo el día. (Ezequiel 4, 10)

  • Tendrás también el agua racionada: un litro para todo el día. (Ezequiel 4, 11)

  • Cuando se cumplan los días del asedio, quemarás al fuego una tercera parte en medio de la ciudad, otra tercera parte la cortarás a espada en sus alrededores y la otra la esparcirás al viento, mientras que yo desenvainaré la espada detrás de ellos. (Ezequiel 5, 2)

  • Te lo juro, dice el Señor Dios: Tú has profanado mi santuario con tus ídolos y tus monstruosidades, pero también yo caeré sin misericordia y sin piedad. (Ezequiel 5, 11)

  • Ha sonado tu hora, oh habitante del país, se ha cumplido el tiempo, está cercano el día de consternación, que no de júbilo, en los montes. (Ezequiel 7, 7)

  • He aquí el día, ya llega. Tu suerte está echada. Florece la injusticia, ha germinado el orgullo (Ezequiel 7, 10)

  • Ha llegado la hora, se acerca el día; no se alegre el comprador, el vendedor no se entristezca, porque la ira se cierne sobre todo el pueblo. (Ezequiel 7, 12)


"Deve-se caminhar em nuvens cada vez que se termina uma confissão!" São Padre Pio de Pietrelcina