Mosaico decorativo

Löydetty 271 Tulokset: Comer Maná

  • Él da de comer a todas las criaturas, porque es eterno su amor. (Salmos 136, 25)

  • A pesar de esto, muchos israelitas permanecieron firmes y resueltos a no comer alimentos inmundos. (I Macabeos 1, 62)

  • Eleazar, uno de los escribas principales, de edad provecta y aspecto venerable, era forzado a abrir la boca y comer carne de cerdo. (II Macabeos 6, 18)

  • Siete hermanos fueron apresados junto con la madre y obligados a comer carnes de cerdo prohibidas; y por negarse a comerlas, fueron azotados con zurriagos y vergajos de toro. (II Macabeos 7, 1)

  • Así murió el primero. Acercaron entonces el segundo para torturarlo. Le arrancaron el cuero cabelludo, y le preguntaron: "¿Quieres comer para no ser atormentado en tu cuerpo, miembro por miembro?". (II Macabeos 7, 7)

  • Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber, (Proverbios 25, 21)

  • No es bueno comer demasiada miel, ni cargar de alabanzas la gloria. (Proverbios 25, 27)

  • No hay más felicidad para el hombre que comer y beber y gozar él mismo del bienestar de su trabajo. Y yo considero que esto viene de la mano de Dios. (Eclesiastés 2, 24)

  • Quién, en efecto, puede comer, o quién puede beber sin él? (Eclesiastés 2, 25)

  • Se comprobado que lo mejor y más conveniente para el hombre es comer y beber y gozar del bienestar en todo el trabajo en que se afana bajo el sol durante los días de su vida que Dios le ha dado, porque ésta es su parte. (Eclesiastés 5, 17)

  • Así pues, alabo la alegría, porque para el hombre no hay bajo el sol otra felicidad que comer y beber y gozar. Y esto le acompaña en su trabajo en los días de su vida que le da Dios bajo el sol. (Eclesiastés 8, 15)

  • Y así aquéllos, aunque estaban ansiosos de alimento, ante el aspecto repugnante de los animales que les enviaste, perdieron las ganas de comer; mientras que tu pueblo, después de una breve privación, gustó un manjar exquisito. (Sabiduría 16, 3)


"Desapegue-se daquilo que não é de Deus e não leva a Deus". São Padre Pio de Pietrelcina