Mosaico decorativo

Löydetty 944 Tulokset: Ciudad Santa

  • Simón llegó a un acuerdo con ellos y dejó de luchar; pero los echó de la ciudad, purificó las casas donde habían estado los ídolos y entró cantando alabanzas y bendiciones al Señor. (I Macabeos 13, 47)

  • A sus órdenes los judíos consiguieron expulsar a los paganos de los territorios ocupados, especialmente de la ciudad de David, Jerusalén, donde habían construido una ciudadela, de la que salían profanando los aledaños del templo e infligiendo graves ofensas a su santidad. (I Macabeos 14, 36)

  • Destacó en ella soldados judíos, la fortificó para seguridad de la nación y de la ciudad y levantó las murallas de Jerusalén. (I Macabeos 14, 37)

  • Sitió la ciudad, mientras las naves se situaban en el mar. Así la ciudad quedó cercada por tierra y por mar, sin que nadie pudiera entrar ni salir. (I Macabeos 15, 14)

  • y muchos se refugiaron en las torres de la campiña de Asdod. Juan incendió la ciudad y murieron unos dos mil enemigos. Juan regresó a Judea sano y salvo. (I Macabeos 16, 10)

  • Que Dios os colme de bienes y se acuerde de su alianza santa con Abrahán, Isaac y Jacob, sus fieles servidores. (II Macabeos 1, 2)

  • Reinando Demetrio, el año 169, nosotros, los judíos, os escribimos en la tribulación y persecución que nos sobrevino en estos años, después de que Jasón y sus partidarios marcharon de la ciudad santa y del reino. (II Macabeos 1, 7)

  • Porque fue él quien expulsó a los que luchaban contra la ciudad santa. (II Macabeos 1, 12)

  • recuperaron el templo, célebre en toda la tierra, dieron libertad a la ciudad y restablecieron las leyes a punto de ser abolidas, mostrándoseles propicio el Señor con toda benignidad, (II Macabeos 2, 22)

  • Mientras la ciudad santa gozaba de una paz completa y se observaban todas las leyes por la piedad del sumo sacerdote Onías y su odio a toda maldad, (II Macabeos 3, 1)

  • Un tal Simón, de la tribu de Benjamín, inspector del templo, se enemistó con el sumo sacerdote por cuestiones de la administración de la ciudad y, (II Macabeos 3, 4)

  • Llegó a Jerusalén, y fue recibido amigablemente por el sumo sacerdote y por la ciudad; informó de la denuncia recibida, y preguntó si las cosas eran así en realidad. (II Macabeos 3, 9)


"Ouço interiormente uma voz que constantemente me diz: Santifique-se e santifique!" São Padre Pio de Pietrelcina