Löydetty 4275 Tulokset: Buscar A Dios
Queréis poner a prueba al Dios omnipotente, cuando no sabéis nada. (Judit 8, 13)
Si no podéis escrutar el fondo del corazón humano ni penetrar en los pensamientos de su mente, ¿cómo vais a comprender a Dios, creador de todas las cosas? ¿Cómo vais a conocer sus pensamientos y a entender sus designios? Hermanos, no irritéis al Señor, nuestro Dios. (Judit 8, 14)
Pero vosotros no forcéis la voluntad del Señor, nuestro Dios, pues Dios no es como un hombre, al que se puede amenazar y presionar. (Judit 8, 16)
Pero nosotros no conocemos otro Dios que él; por eso esperamos que no nos abandonará ni a nosotros ni a nuestra nación. (Judit 8, 20)
Pues si caemos nosotros, caerá toda Judea, el templo será saqueado y nosotros seremos responsables ante Dios de su profanación, (Judit 8, 21)
y nuestra esclavitud no sería para nuestro bien, sino que el Señor, Dios nuestro, haría de ella nuestra deshonra. (Judit 8, 23)
Por todo esto demos gracias al Señor, Dios nuestro, que nos quiere probar, como a nuestros padres. (Judit 8, 25)
Pues como probó a éstos para sondear su corazón, así lo hace con nosotros; pero no por venganza, pues Dios castiga a los que se acercan a él para corregirlos". (Judit 8, 27)
Ozías y los jefes le dijeron: "Vete en paz, y que el Señor Dios esté contigo para vengarte de nuestros enemigos". (Judit 8, 35)
Judit se postró con el rostro en tierra, echó ceniza sobre su cabeza y dejó al descubierto el áspero sayal que llevaba. Era precisamente la hora en que se ofrecía en Jerusalén el incienso de la tarde en el templo de Dios, cuando clamó al Señor así: (Judit 9, 1)
"Señor, Dios de mi padre Simeón, en cuyas manos pusiste la espada para castigar a aquellos extranjeros que desnudaron, violaron y deshonraron a una virgen, profanando su seno. Hicieron todo eso, aunque tú habías prohibido hacerlo. (Judit 9, 2)
¡Oh Dios, Dios mío, escucha a esta viuda! Tuyo es el pasado, el presente y el futuro; lo que has pensado, se ha hecho. Las cosas que has decidido, se han realizado. (Judit 9, 5)