Mosaico decorativo

Löydetty 1019 Tulokset: Bajo Su Mano

  • y David dijo a Dios: "¿No soy yo quien ordenó el censo del pueblo? Yo soy quien ha pecado y ha obrado mal; pero estos otros, el rebaño, ¿qué han hecho? Señor, Dios mío, que tu mano caiga sobre mí y mi familia, pero que el pueblo se vea libre del castigo". (I Crónicas 21, 17)

  • "El Señor, vuestro Dios, está con vosotros; os ha dado tranquilidad por todas partes, entregando en mis manos a los habitantes de la tierra y poniendo a ésta bajo el dominio del Señor y de su pueblo. (I Crónicas 22, 18)

  • Hijos de Asaf: Zacur, José, Natanías y Asarela, que estaban bajo la dirección de Asaf, su padre, el cual profetizaba según las órdenes del rey. (I Crónicas 25, 2)

  • Hijos de Yedutún: Godolías, Serí, Isaías, Simeí, Yasabías y Matatías, seis, bajo la dirección de Yedutún, que profetizaba al son de la cítara en honor y alabanza del Señor. (I Crónicas 25, 3)

  • Todos cantaban bajo la dirección de su padre en el templo del Señor al son de címbalos, arpas y cítaras en servicio del templo de Dios, bajo las órdenes del rey: Asaf, Yedutún y Hemán. (I Crónicas 25, 6)

  • Todo lo que había consagrado Samuel, el vidente; Saúl, hijo de Quis; Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de Sarvia; todo lo consagrado estaba bajo la custodia de Selomit y sus hermanos. (I Crónicas 26, 28)

  • La riqueza y la gloria te preceden, tú eres el dueño de todo, en tu mano está la fuerza y el poder, en tu mano encuentran estabilidad y grandeza todas las cosas. (I Crónicas 29, 12)

  • Bajo el borde había alrededor de la pila dos series de figuras como de toros, veinte cada metro, fundidas con la pila en una sola pieza. (II Crónicas 4, 3)

  • Los sacerdotes pusieron el arca de la alianza del Señor en el lugar santísimo del templo, bajo las alas de los querubines, (II Crónicas 5, 7)

  • Y añadió: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que ha cumplido con su propia mano lo que con su boca había prometido a mi padre David, diciendo: (II Crónicas 6, 4)

  • También al extranjero, que no es de tu pueblo Israel, si viene de tierras lejanas atraído por la fama de tu nombre, la fuerza de tu mano y el poder de tu brazo a orar en este templo, (II Crónicas 6, 32)

  • Cuando Salomón terminó su oración, bajó fuego del cielo, que consumió los holocaustos y las víctimas, y la gloria del Señor llenó el templo, (II Crónicas 7, 1)


"Vive-se de fé, não de sonhos." São Padre Pio de Pietrelcina