Löydetty 5031 Tulokset: Alimento Para El Alma
Al cabo de tres años fui a Jerusalén para conocer a Pedro, y estuve con él quince días. (Gálatas 1, 18)
Fui, impulsado por una revelación divina; y, en privado, expuse a los dirigentes el evangelio que predico a los paganos, para saber si estaba o no trabajando inútilmente. (Gálatas 2, 2)
a pesar de que esos falsos hermanos intrusos se habían infiltrado entre nosotros para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús y hacernos esclavos de la ley. (Gálatas 2, 4)
Pero ni por un momento les prestamos sumisión, para que la verdad del evangelio persevere entre vosotros. (Gálatas 2, 5)
pero sabemos que nadie se justifica por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo; nosotros creemos en Cristo Jesús para ser justificados por la fe de Cristo, no por las obras de la ley; porque nadie será justificado por las obras de la ley. (Gálatas 2, 16)
Pues yo, por la ley, he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios. Estoy crucificado con Cristo; (Gálatas 2, 19)
para que la bendición de Abrahán hecha en Cristo Jesús se extendiese a todas las naciones, a fin de que, mediante la fe, recibiésemos el Espíritu prometido. (Gálatas 3, 14)
Entonces, ¿para qué la ley? Fue añadida para declarar lo que era delito hasta que llegara el descendiente a que se refería la promesa. La ley fue promulgada por ángeles a través de un mediador. (Gálatas 3, 19)
Pero, según la Escritura, todo el mundo está bajo el pecado, para que la promesa de Dios se cumpla en los creyentes por la fe en Jesucristo. (Gálatas 3, 22)
De suerte que la ley ha sido nuestro pedagogo hasta Cristo, para que por la fe fuéramos justificados; (Gálatas 3, 24)
para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la condición de hijos adoptivos. (Gálatas 4, 5)
y aunque mi enfermedad fue para vosotros una prueba, no me despreciasteis ni me rechazasteis, sino que me acogisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús. (Gálatas 4, 14)