Mosaico decorativo

Löydetty 2426 Tulokset: Ala

  • Engañosa es la gracia, vana la belleza; la mujer que teme al Señor, ésa debe ser alabada. (Proverbios 31, 30)

  • Dadle del fruto de sus manos y que en las puertas de la ciudad sus obras proclamen su alabanza. (Proverbios 31, 31)

  • Palabras de Qohélet, hijo de David, rey de Jerusalén. (Eclesiastés 1, 1)

  • Resolví en mi corazón regalar mi cuerpo con el vino, guiando mi corazón con la sabiduría, y entregarme a la necedad para ver dónde está la felicidad de los hombres y lo que hacen debajo de los cielos durante los días de su vida. (Eclesiastés 2, 3)

  • Emprendí grandes obras, me construí palacios y me planté viñas; (Eclesiastés 2, 4)

  • No seas precipitado en tu boca, y tu corazón no se apresure a proferir una palabra delante de Dios, porque Dios está en los cielos y tú estás en la tierra; por eso sean pocas tus palabras. (Eclesiastés 5, 1)

  • Porque de la multitud de las preocupaciones nacen los sueños, y por el exceso de palabras se dicen disparates. (Eclesiastés 5, 2)

  • No permitas que tu boca te haga culpable, y no digas delante de Dios que fue una inadvertencia. ¿Por qué hacer que Dios se irrite a causa de tu palabra y destruya las obras de tus manos? (Eclesiastés 5, 5)

  • Porque de la multitud de las preocupaciones nacen los sueños, y de la multitud de las palabras las vanidades. Así que teme a Dios. (Eclesiastés 5, 6)

  • Estas riquezas desaparecen en una mala circunstancia; le nace un hijo, y ya no tiene nada en su mano. (Eclesiastés 5, 13)

  • Las muchas palabras aumentan la vanidad, pero ¿qué provecho saca el hombre? (Eclesiastés 6, 11)

  • Pues la palabra del rey es soberana, y quién puede decirle: "¿Qué haces?". (Eclesiastés 8, 4)


"Nas tribulações é necessário ter fé em Deus." São Padre Pio de Pietrelcina