Mosaico decorativo

Löydetty 7268 Tulokset: ángel Del Señor

  • Moisés llamó a Besalel, a Oholiab y a todos los hombres que el Señor había dotado de sabiduría y se habían ofrecido voluntariamente a colaborar en la obra. (Exodo 36, 2)

  • "El pueblo trae mucho más de lo que es preciso para la realización de la obra que el Señor ha mandado hacer". (Exodo 36, 5)

  • Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, hizo todo lo que el Señor había ordenado a Moisés, (Exodo 38, 22)

  • De púrpura violeta, escarlata y carmesí confeccionaron las vestiduras preciosas para el servicio del santuario y las vestiduras sagradas de Aarón, según el Señor había ordenado a Moisés. (Exodo 39, 1)

  • y el cinturón para sujetarlo por encima, formando una sola pieza con él, del mismo trabajo: oro, púrpura violeta, escarlata y carmesí, y lino fino trenzado, como el Señor había mandado a Moisés. (Exodo 39, 5)

  • y las pusieron sobre las hombreras del efod, como recuerdo para los israelitas, como el Señor había ordenado a Moisés. (Exodo 39, 7)

  • Sujetaron el pectoral, uniendo sus anillos a los anillos del efod con un cordón de púrpura violeta para que quedase sujeto por encima del cinturón del efod y no se desprendiese de él, como el Señor había mandado a Moisés. (Exodo 39, 21)

  • una campanilla y una granada, y así sucesivamente, en la orla del manto, para oficiar, como el Señor había ordenado a Moisés. (Exodo 39, 26)

  • el cinturón, también de lino fino, artísticamente recamado en púrpura violeta, escarlata y carmesí, como el Señor había mandado a Moisés. (Exodo 39, 29)

  • Hicieron de oro puro la lámina de la santa diadema; grabaron en ella, como se graban los sellos: "Consagrado al Señor", (Exodo 39, 30)

  • y la sujetaron, con un cordón de púrpura violeta, en lo alto, sobre la tiara, como el Señor había mandado a Moisés. (Exodo 39, 31)

  • Así se llevó a cabo toda la obra del santuario, o sea, la tienda de la reunión. Los israelitas habían ejecutado todo lo que el Señor había mandado a Moisés. (Exodo 39, 32)


"A prática das bem-aventuranças não requer atos de heroísmo, mas a aceitação simples e humilde das provações." São Padre Pio de Pietrelcina