Mosaico decorativo

Löydetty 7268 Tulokset: ángel Del Señor

  • Cuando los jefes de los carros vieron a Josafat, se dijeron: "Este es el rey de Israel". Fueron contra él y lo atacaron. Josafat entonces lanzó un grito, y el Señor le ayudó y los apartó de él. (II Crónicas 18, 31)

  • El profeta Jehú, hijo de Jananí, le salió al encuentro y le dijo: "¿Ayudas al malvado y amas a los enemigos del Señor para atraer así su ira contra ti? (II Crónicas 19, 2)

  • Después de una estancia en Jerusalén, Josafat salió de nuevo a visitar al pueblo desde Berseba hasta la montaña de Efraín y atraerlo al Señor, Dios de sus padres. (II Crónicas 19, 4)

  • y les dijo: "Mirad lo que hacéis, pues no juzgáis en lugar de los hombres sino en nombre del Señor, que está presente cuando vosotros sentenciáis. (II Crónicas 19, 6)

  • Temed al Señor, sed justos, porque el Señor no tolera la injusticia, la parcialidad y el soborno". (II Crónicas 19, 7)

  • En todas las causas que os presenten vuestros hermanos que viven en sus ciudades, causas de sangre o cuestiones sobre la ley, mandamientos, preceptos o costumbres, vosotros los instruiréis, para que no pequen contra el Señor y no caiga su cólera sobre vosotros y sobre ellos. Si obráis así, salvaréis vuestra responsabilidad. (II Crónicas 19, 10)

  • Para los asuntos religiosos, ahí tenéis a Amarías, el sacerdote jefe; y para los asuntos civiles, a Zebadías, hijo de Ismael, jefe de la casa de Judá. Y como secretarios, tenéis a los levitas. Ánimo y manos a la obra; el Señor estará siempre con el bueno". (II Crónicas 19, 11)

  • Josafat, atemorizado, recurrió al Señor y promulgó ayuno en todo Judá. (II Crónicas 20, 3)

  • Todos se reunieron para invocar al Señor; de todas las ciudades de Judá vinieron a implorar el auxilio del Señor. (II Crónicas 20, 4)

  • Josafat, en medio de la asamblea de Judá y Jerusalén, en el templo del Señor, y de pie delante del atrio nuevo, (II Crónicas 20, 5)

  • oró así: "Señor, Dios de nuestros padres, tú eres el Dios de los cielos, tú gobiernas los reinos de la tierra, tú tienes en tu mano la fuerza y el poder; nadie puede resistirte. (II Crónicas 20, 6)

  • Tú, Señor, Dios nuestro, echaste a los habitantes de esta tierra para dársela a los hijos de Abrahán, tu amigo. (II Crónicas 20, 7)


"Sigamos o caminho que nos conduz a Deus." São Padre Pio de Pietrelcina