Löydetty 1366 Tulokset: Éste
Simón ordenó celebrar alegremente cada año este día. Fortificó la colina del templo, al lado de la ciudadela, y allí fijó su residencia con los suyos. (I Macabeos 13, 52)
El general fue, derrotó al ejército de Demetrio, capturó a éste y lo condujo a Arsaces, quien lo encarceló. (I Macabeos 14, 3)
y hemos registrado sus declaraciones en los actos públicos de este modo: Numenio, hijo de Antíoco, y Antípatro, hijo de Jasón, embajadores de los judíos, han venido para renovar la amistad con nosotros. (I Macabeos 14, 22)
Decidieron que este escrito fuera grabado en placas de bronce, que deberían colocarse en un lugar visible del templo, (I Macabeos 14, 48)
Pero ahora yo soy viejo, mientras vosotros, gracias al altísimo, estáis en la plenitud de la vida. Ocupad mi puesto y el de mis hermanos; luchad por vuestra patria, y que la ayuda del cielo esté con vosotros". (I Macabeos 16, 3)
acepta este sacrificio por todo tu pueblo Israel, guarda tu herencia y santifícala; (II Macabeos 1, 26)
Jeremías, al enterarse, los reprendió y dijo: Este lugar quedará ignorado hasta que Dios realice la reunión de su pueblo y tenga misericordia de él. (II Macabeos 2, 7)
Apolonio se entrevistó con el rey y le informó de las citadas riquezas. Éste escogió a Heliodoro, que estaba al frente de sus negocios, y le dio orden de apoderarse de aquellos tesoros. (II Macabeos 3, 7)
Apolonio, hijo de Menesteo, enviado a Egipto para la entronización de Tolomeo Filométor, hizo saber a Antíoco que aquel rey no aprobaba su política y sus planes, y por esto se dispuso a tomar medidas para su propia seguridad. Con este fin marchó a Jafa, y después se detuvo en Jerusalén. (II Macabeos 4, 21)
Pido a los que llegaren a leer este libro que no se escandalicen por estas adversidades; que tengan por cierto que no para nuestra ruina, sino para corrección de nuestro pueblo ha sucedido esto. (II Macabeos 6, 12)
Haciendo así, se libraría de la muerte. Le hacían este favor por la amistad antigua que tenían con él. (II Macabeos 6, 22)
Muerto éste, sometieron al cuarto a los mismos tormentos. (II Macabeos 7, 13)