Löydetty 140 Tulokset: temor

  • Un oráculo para el impío es el pecado en el fondo de su corazón; temor de Dios no existe delante de sus ojos. (Salmos 36, 2)

  • Dios escucha y los humilla, él, que reina desde siempre. Pero ellos sin enmienda, y sin temor de Dios. (Salmos 55, 20)

  • los guió en seguro, sin temor, mientras el mar cubrió a sus enemigos; (Salmos 78, 53)

  • Enséñame tus caminos Yahveh, para que yo camine en tu verdad, concentra mi corazón en el temor de tu nombre. (Salmos 86, 11)

  • Res. Principio del saber, el temor de Yahveh; Sin. muy cuerdos todos los que lo practican. Tau. Su alabanza por siempre permanece. (Salmos 111, 10)

  • Mantén a tu siervo tu promesa, que conduce a tu temor. (Salmos 119, 38)

  • Aquéllos llegaron todos en paz al país de Judá, lloraron a Jonatán y a sus compañeros y un gran temor se apoderó de ellos. Todo Israel hizo un gran duelo. (I Macabeos 12, 52)

  • él, por su parte, a punto ya de morir por los golpes, dijo entre suspiros: «El Señor, que posee la ciencia santa, sabe bien que, pudiendo librarme de la muerte, soporto flagelado en mi cuerpo recios dolores, pero en mi alma los sufro con gusto por temor de él.» (II Macabeos 6, 30)

  • Filipo, su compañero, trasladaba su cuerpo; mas, por temor al hijo de Antíoco, se retiró a Egipto, junto a Tolomeo Filométor. (II Macabeos 9, 29)

  • En cuanto apareció, la primera, la cohorte de Judas, se apoderó de los enemigos el miedo y el temor al manifestarse ente ellos Aquél que todo lo ve, y se dieron a la fuga cada cual por su lado, de modo que muchas veces eran heridos por sus propios compañeros y atravesados por las puntas de sus espadas. (II Macabeos 12, 22)

  • ahora también, Señor de los cielos, envía un ángel bueno delante de nosotros para infundir el temor y el espanto. (II Macabeos 15, 23)

  • El temor de Yahveh es el principio de la ciencia; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción. (Proverbios 1, 7)


“A pessoa que nunca medita é como alguém que nunca se olha no espelho e, assim, não se cuida e sai desarrumada. A pessoa que medita e dirige seus pensamentos a Deus, que é o espelho de sua alma, procura conhecer seus defeitos, tenta corrigi-los, modera seus impulsos e põe em ordem sua consciência.” São Padre Pio de Pietrelcina