Mosaico decorativo

Löydetty 6584 Tulokset: dio

  • Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior, (Romanos 7, 22)

  • ¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor! Así pues, soy yo mismo quien con la razón sirve a la ley de Dios, mas con la carne, a la ley del pecado. (Romanos 7, 25)

  • Pues lo que era imposible a la ley, reducida a la impotencia por la carne, Dios, habiendo enviado a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado, y en orden al pecado, condenó el pecado en la carne, (Romanos 8, 3)

  • ya que las tendencias de la carne llevan al odio a Dios: no se someten a la ley de Dios, ni siquiera pueden; (Romanos 8, 7)

  • así, los que están en la carne, no pueden agradar a Dios. (Romanos 8, 8)

  • Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece; (Romanos 8, 9)

  • En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. (Romanos 8, 14)

  • El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. (Romanos 8, 16)

  • Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados. (Romanos 8, 17)

  • Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. (Romanos 8, 19)

  • de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. (Romanos 8, 21)

  • y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios. (Romanos 8, 27)


"O mal não se vence com o mal, mas com o bem, que tem em si uma força sobrenatural." São Padre Pio de Pietrelcina