Löydetty 6584 Tulokset: dio
en su amistad un placer bueno, en los trabajos de sus manos inagotables riquezas, prudencia en cultivar su trato y prestigio en conversar con ella, por todos los medios buscaba la manera de hacérmela mía. (Sabiduría 8, 18)
pero, comprendiendo que no podría poseer la Sabiduría si Dios no me la daba, - y ya era un fruto de la prudencia saber de quién procedía esta gracia - recurrí al Señor y le pedí, y dije con todo mi corazón: (Sabiduría 8, 21)
«Dios de los Padres, Señor de la misericordia, que hiciste el universo con tu palabra, (Sabiduría 9, 1)
¿Qué hombre, en efecto, podrá conocer la voluntad de Dios? ¿Quién hacerse idea de lo que el Señor quiere? (Sabiduría 9, 13)
y le dio el poder de dominar sobre todas las cosas. (Sabiduría 10, 2)
En la confusión que siguió a la común perversión de las naciones, ella conoció al justo, le conservó irreprochable ante Dios y le mantuvo firme contra el entrañable amor a su hijo. (Sabiduría 10, 5)
Ella al justo que huía de la cólera de su hermano le guió por caminos rectos; le mostró el reino de Dios y le dio el conocimiento de cosas santas; le dio éxito en sus duros trabajos y multiplicó el fruto de sus fatigas; (Sabiduría 10, 10)
le preservó de sus enemigos y le protegió de los que le tendían asechanzas; y le concedió la palma en un duro combate para enseñarle que la piedad contra todo prevalece. (Sabiduría 10, 12)
Ella dirigió felizmente sus empresas por medio de un profeta santo. (Sabiduría 11, 1)
Tuvieron sed y te invocaron: de una roca abrupta se les dio agua, de una piedra dura, remedio para su sed. (Sabiduría 11, 4)
o bien fieras desconocidas, entonces creadas, llenas de furor, respirando aliento de fuego, lanzando humo hediondo o despidiendo de sus ojos terribles centellas, (Sabiduría 11, 18)
para que la tierra que te era la más apreciada de todas, recibiera una digna colonia de hijos de Dios. (Sabiduría 12, 7)