Mosaico decorativo

Löydetty 10718 Tulokset: con

  • Luego, incitarán a la multitud contra ti, te lapidarán, te acribillarán con sus espadas, (Ezequiel 16, 40)

  • Porque no te has acordado de los días de tu juventud, y con todas estas cosas me has provocado, he aquí que también yo por mi parte haré recaer tu conducta sobre tu cabeza, oráculo del Señor Yahveh. Pues ¿no has cometido infamia con todas tus abominaciones? (Ezequiel 16, 43)

  • Tu hermana mayor es Samaria, que habita a tu izquierda con sus hijas. Tu hermana menor es Sodoma, que habita a tu derecha con sus hijas. (Ezequiel 16, 46)

  • No has sido parca en imitar su conducta y en cometer sus abominaciones; te has mostrado más corrompida que ellas en toda tu conducta. (Ezequiel 16, 47)

  • Así, pues, carga con tu ignominia por haber decidido el fallo en favor de tus hermanas: a causa de los pecados que has cometido, mucho más abominables que los suyos, ellas resultan ser más justas que tú. Avergüénzate, pues, y carga con tu ignominia por hacer parecer justas a tus hermanas. (Ezequiel 16, 52)

  • a fin de que soportes tu ignominia y te avergüences de todo lo que has hecho, para consuelo de ellas. (Ezequiel 16, 54)

  • Tú misma soportas las consecuencias de tu infamia y tus abominaciones, oráculo de Yahveh. (Ezequiel 16, 58)

  • Pues así dice el Señor Yahveh: Yo haré contigo como has hecho tú, que menospreciaste el juramento, rompiendo la alianza. (Ezequiel 16, 59)

  • Pero yo me acordaré de mi alianza contigo en los días de tu juventud, y estableceré en tu favor una alianza eterna. (Ezequiel 16, 60)

  • Y tú te acordarás de tu conducta y te avergonzarás de ella, cuando acojas a tus hermanas, las mayores y las menores, y yo te las dé como hijas, si bien no en virtud de tu alianza. (Ezequiel 16, 61)

  • Yo mismo restableceré mi alianza contigo, y sabrás que yo soy Yahveh, (Ezequiel 16, 62)

  • Di a esa casa de rebeldía: ¿No sabéis lo que significa esto? Di: Mirad, el rey de Babilonia vino a Jerusalén; tomó al rey y a los príncipes y los llevó con él a Babilonia. (Ezequiel 17, 12)


"Feliz a alma que atinge o nível de perfeição que Deus deseja!" São Padre Pio de Pietrelcina