Mosaico decorativo

Löydetty 2311 Tulokset: Vid

  • «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y ponte en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.» (Mateo 2, 20)

  • «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? (Mateo 6, 25)

  • Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? (Mateo 6, 27)

  • mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran. (Mateo 7, 14)

  • Cuando Jesús se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!» (Mateo 9, 27)

  • El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. (Mateo 10, 39)

  • Pero él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, (Mateo 12, 3)

  • Y toda la gente atónita decía: «¿No será éste el Hijo de David?» (Mateo 12, 23)

  • El, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir. (Mateo 12, 25)

  • Si Satanás expulsa a Satanás, contra sí mismo está dividido: ¿cómo, pues, va a subsistir su reino? (Mateo 12, 26)

  • En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.» (Mateo 15, 22)

  • Los discípulos, al pasar a la otra orilla, se habían olvidado de tomar panes. (Mateo 16, 5)


"Seja perseverante nas orações e nas santas leituras." São Padre Pio de Pietrelcina