Mosaico decorativo

Löydetty 3985 Tulokset: Temor De Dios

  • «Y sabréis que en medio de Israel estoy yo, ¡yo, Yahveh, vuestro Dios, y no hay otro! ¡Y mi pueblo no será confundido jamás!» (Joel 2, 27)

  • «Sabréis entonces que yo soy Yahveh vuestro Dios, que habito en Sión, mi monte santo. Santa será Jerusalén, y los extranjeros no pasarán más por ella.» (Joel 4, 17)

  • sobre ropas empeñadas se acuestan junto a cualquier altar, y el vino de los que han multado beben en la casa de su dios... (Amós 2, 8)

  • Oíd y atestiguad contra la casa de Jacob - oráculo del Señor Yahveh, Dios Sebaot - (Amós 3, 13)

  • Os he trastornado como Dios trastornó a Sodoma y Gomorra, habéis quedado como un tizón salvado de un incendio; ¡y no habéis vuelto a mí!, oráculo de Yahveh. (Amós 4, 11)

  • Por eso, así voy a hacer contigo, Israel, y porque esto voy a hacerte, prepárate, Israel, a afrontar a tu Dios. (Amós 4, 12)

  • Porque está aquí quien forma los montes y crea el viento, quien descubre al hombre cuál es su pensamiento, quien hace aurora las tinieblas, y avanza por las alturas de la tierra: Yahveh, Dios Sebaot es su nombre. (Amós 4, 13)

  • Por eso, así dice Yahveh, el Dios Sebaot, el Señor: En todas las plazas habrá lamentación y en todas las calles se dirá: «¡Ay, ay!» Convocarán a duelo al labrador, y a lamentación a los que saben plañir; (Amós 5, 16)

  • Vosotros llevaréis a Sakkut, vuestro rey, y la estrella de vuestro dios, Keván, esas imágenes que os habéis fabricado; (Amós 5, 26)

  • pues yo os deportaré más allá de Damasco, dice Yahveh, cuyo nombre es Dios Sebaot. (Amós 5, 27)

  • El Señor Yahveh ha jurado por sí mismo, oráculo de Yahveh Dios Sebaot: Yo aborrezco la soberbia de Jacob, sus palacios detesto, y voy a entregar la ciudad con cuanto encierra. (Amós 6, 8)

  • ¡Pero he aquí que yo suscito contra vosotros, casa de Israel, - oráculo del Señor Yahveh, Dios Sebaot - una nación que os oprimirá desde la Entrada de Jamat hasta el torrente de la Arabá! (Amós 6, 14)


"Quanto maiores forem os dons, maior deve ser sua humildade, lembrando de que tudo lhe foi dado como empréstimo." São Padre Pio de Pietrelcina