Mosaico decorativo

Löydetty 426 Tulokset: Tabla De Las Naciones

  • Así dice el Señor Yahveh: Porque Moab y Seír han dicho: «Mirad, la casa de Judá es igual que todas las naciones», (Ezequiel 25, 8)

  • A los hijos de Oriente, además de los ammonitas, la entrego en posesión, para que no se recuerde más entre las naciones. (Ezequiel 25, 10)

  • por eso, así dice el Señor Yahveh: Aquí estoy contra ti, Tiro. Voy a hacer subir contra ti a naciones numerosas, como el mar hace subir sus olas. (Ezequiel 26, 3)

  • Quedará, en medio del mar, como un secadero de redes. Porque he hablado yo, oráculo del Señor Yahveh. Tiro será presa propicia para las naciones. (Ezequiel 26, 5)

  • por eso, he aquí que yo traigo contra ti extranjeros, los más bárbaros entre las naciones. Desenvainarán la espada contra tu linda sabiduría, y profanarán tu esplendor; (Ezequiel 28, 7)

  • Así dice el Señor Yahveh: Cuando yo reúna a la casa de Israel de en medio de los pueblos donde está dispersa, manifestaré en ellos mi santidad a los ojos de las naciones. Habitarán en la tierra que yo di a mi siervo Jacob; (Ezequiel 28, 25)

  • Yo haré del país de Egipto una desolación en medio de países desolados; sus ciudades serán una desolación entre ciudades en ruinas, durante cuarenta años. Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los esparciré por los países. (Ezequiel 29, 12)

  • Egipto será el más modesto de los reinos y no se alzará más sobre las naciones; le haré pequeño para que no vuelva a imponerse a las naciones. (Ezequiel 29, 15)

  • Porque está cercano el día, está cercano el día de Yahveh, día cargado de nubarrones, la hora de las naciones será. (Ezequiel 30, 3)

  • El, y su pueblo con él, la más bárbara de las naciones, serán enviados a asolar el país. Desenvainarán la espada contra Egipto, y llenarán el país de víctimas. (Ezequiel 30, 11)

  • Dispersaré a Egipto entre las naciones, lo esparciré por los países. (Ezequiel 30, 23)

  • Dispersaré a Egipto entre las naciones, lo esparciré por los países; y se sabrá que yo soy Yahveh. (Ezequiel 30, 26)


"O Anjo de Deus não nos abandona jamais." São Padre Pio de Pietrelcina