Löydetty 3660 Tulokset: Sal
Nicanor pasó algún tiempo en Jerusalén sin hacer nada inoportuno y despidió a las turbas que, en masa, se le habían reunido. (II Macabeos 14, 23)
Razías, uno de los ancianos de Jerusalén, fue denunciado a Nicanor. Era hombre amante de sus conciudadanos, muy bien considerado, llamado por su buen corazón «Padre de los judíos», (II Macabeos 14, 37)
Los judíos, que le acompañaban a la fuerza, le dijeron: «No mates así de modo tan salvaje y bárbaro; respeta y honra más bien el día que con preferencia ha sido santificado por Aquél que todo lo ve.» (II Macabeos 15, 2)
Entonces, el que en primera fila se había entregado, en cuerpo y alma, al bien de sus conciudadanos, el que había guardado hacia sus compatriotas los buenos sentimientos de su juventud, mandó cortar la cabeza de Nicanor y su brazo, hasta el hombro, y llevarlos a Jerusalén. (II Macabeos 15, 30)
Proberbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel: (Proverbios 1, 1)
Haz acopio de ella, y ella te ensalzará; ella te honrará, si tú la abrazas; (Proverbios 4, 8)
Si has salido, hijo mío, fiador de tu prójimo, si has chocado tu mano con un extraño, (Proverbios 6, 1)
Así le pasa al que se llega a la mujer del prójimo: no saldrá ileso ninguno que la toque. (Proverbios 6, 29)
De repente, le sale al paso una mujer, con atavío de ramera y astucia en el corazón. (Proverbios 7, 10)
por eso he salido a tu encuentro para buscarte en seguida; y va te he encontrado. (Proverbios 7, 15)
junto a las puertas, a la salida de la ciudad, a la entrada de los portales, da sus voces: (Proverbios 8, 3)
Escuchad: voy a decir cosas importantes y es recto cuanto sale de mis labios. (Proverbios 8, 6)