Löydetty 3660 Tulokset: Sal
Ananías, Azarías, Misael, por haber tenido confianza, se salvaron de las llamas. (I Macabeos 2, 59)
Por el miedo que les infundía, se apocaron los impíos, se sobresaltaron todos los que obraban la iniquidad; la liberación en su mano alcanzó feliz éxito. (I Macabeos 3, 6)
Judas, al tener noticia de ello, salió a su encuentro, le venció y le mató. Muchos sucumbieron y los demás se dieron a la fuga. (I Macabeos 3, 11)
Cuando se aproximaba a la subida de Bet Jorón, le salió al encuentro Judas con unos pocos hombres. (I Macabeos 3, 16)
Judas respondió: «Es fácil que una multitud caiga en manos de unos pocos. Al Cielo le da lo mismo salvar con muchos que con pocos; (I Macabeos 3, 18)
puso a su disposición la mitad de sus tropas y los elefantes, y le dio orden de ejecutar cuanto había resuelto. En lo que tocaba a los habitantes de Judea y Jerusalén, (I Macabeos 3, 34)
debía enviar contra ellos un ejército que quebrantara y deshiciera las fuerzas de Israel y lo que quedaba de Jerusalén hasta borrar su recuerdo del lugar. (I Macabeos 3, 35)
Pero Jerusalén estaba despoblada como un desierto, ninguno de sus hijos entraba ni salía; conculcado el santuario, hijos de extraños en la Ciudadela, convertida en albergue de gentiles. Había desaparecido la alegría de Jacob, la flauta y la lira habían enmudecido. (I Macabeos 3, 45)
Por eso, una vez reunidos, se fueron a Masfá, frente a Jerusalén, porque tiempos atrás había habido en Masfá un lugar de oración para Israel. (I Macabeos 3, 46)
Pero lo supo Judas y salió él a su vez con sus guerreros con intención de batir al ejército real que quebada en Emaús (I Macabeos 4, 3)
Recordad cómo se salvaron nuestros padres en el mar Rojo, cuando Faraón les perseguía con su ejército. (I Macabeos 4, 9)
Entonces reconocerán todas las naciones que hay quien rescata y salva a Israel.» (I Macabeos 4, 11)