Mosaico decorativo

Löydetty 530 Tulokset: Sabiduría Del Mundo

  • Pensando esto conmigo mismo y considerando en mi corazón que se encuentra la inmortalidad en emparentar con la Sabiduría, (Sabiduría 8, 17)

  • pero, comprendiendo que no podría poseer la Sabiduría si Dios no me la daba, - y ya era un fruto de la prudencia saber de quién procedía esta gracia - recurrí al Señor y le pedí, y dije con todo mi corazón: (Sabiduría 8, 21)

  • y con tu Sabiduría formaste al hombre para que dominase sobre los seres por ti creados, (Sabiduría 9, 2)

  • administrase el mundo con santidad y justicia y juzgase con rectitud de espíritu, (Sabiduría 9, 3)

  • dame la Sabiduría, que se sienta junto a tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos. (Sabiduría 9, 4)

  • Pues, aunque uno sea perfecto entre los hijos de los hombres, si le falta la Sabiduría que de ti procede, en nada será tenido. (Sabiduría 9, 6)

  • Contigo está la Sabiduría que conoce tus obras, que estaba presente cuando hacías el mundo, que sabe lo que es agradable a tus ojos, y lo que es conforme a tus mandamientos. (Sabiduría 9, 9)

  • Y ¿quién habría conocido tu voluntad, si tú no le hubieses dado la Sabiduría y no le hubieses enviado de lo alto tu espíritu santo? (Sabiduría 9, 17)

  • Sólo así se enderezaron los caminos de los moradores de la tierra, así aprendieron los hombres lo que a ti te agrada y gracias a la Sabiduría se salvaron.» (Sabiduría 9, 18)

  • Ella protegió al primer modelado, padre del mundo, que había sido creado solo; ella le sacó de su caída (Sabiduría 10, 1)

  • Cuando por su causa la tierra se vio sumergida, de nuevo la Sabiduría la salvó conduciendo al justo en un vulgar leño. (Sabiduría 10, 4)

  • Pues, por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo sufrieron la desgracia de no conocer el bien, sino que dejaron además a los vivientes un recuerdo de su insensatez, para que ni sus faltas pudieran quedar ocultas. (Sabiduría 10, 8)


"O temor e a confiança devem dar as mãos e proceder como irmãos. Se nos damos conta de que temos muito temor devemos recorrer à confiança. Se confiamos excessivamente devemos ter um pouco de temor". São Padre Pio de Pietrelcina