Mosaico decorativo

Löydetty 2611 Tulokset: Rey

  • y algunos del pueblo se apresuraron a acudir donde el rey y obtuvieron de él autorización para seguir las costumbres de los gentiles. (I Macabeos 1, 13)

  • Antíoco, una vez asentado en el reino, concibió el proyecto de reinar sobre el país de Egipto para ser rey de ambos reinos. (I Macabeos 1, 16)

  • y trabó batalla con el rey de Egipto, Tolomeo. Tolomeo rehuyó su presencia y huyó; muchos cayeron heridos. (I Macabeos 1, 18)

  • Dos años después, envió el rey a las ciudades de Judá al Misarca, que se presentó en Jerusalén con un fuerte ejército. (I Macabeos 1, 29)

  • El rey publicó un edicto en todo su reino ordenando que todos formaran un único pueblo (I Macabeos 1, 41)

  • También a Jerusalén y a la ciudades de Judá hizo el rey llegar, por medio de mensajeros, el edicto que ordenaba seguir costumbres extrañas al país. (I Macabeos 1, 44)

  • El que no obrara conforme a la orden del rey, moriría. (I Macabeos 1, 50)

  • El día quince del mes de Kisléu del año 145 levantó el rey sobre el altar de los holocaustos la Abominación de la desolación. También construyeron altares en las ciudades de alrededor de Judá. (I Macabeos 1, 54)

  • Al que encontraban con un ejemplar de la Alianza en su poder, o bien descubrían que observaba los preceptos de la Ley, la decisión del rey le condenaba a muerte. (I Macabeos 1, 57)

  • Los enviados del rey, encargados de imponer la apostasía, llegaron a la ciudad de Modín para los sacrificios. (I Macabeos 2, 15)

  • Tomando entonces la palabra los enviados del rey, se dirigieron a Matatías y le dijeron: «Tú eres jefe ilustre y poderoso en esta ciudad y estás bien apoyado de hijos y hermanos. (I Macabeos 2, 17)

  • Acércate, pues, el primero y cumple la orden del rey, como la han cumplido todas las naciones, los notables de Judá y los que han quedado en Jerusalén. Entonces tú y tus hijos seréis contados entre los amigos del rey, y os veréis honrados, tú y tus hijos, con plata, oro y muchas dádivas.» (I Macabeos 2, 18)


"Todas as graças que pedimos no nome de Jesus são concedidas pelo Pai eterno." São Padre Pio de Pietrelcina