Mosaico decorativo

Löydetty 2414 Tulokset: Río

  • Por esto, misericordiosamente investidos de este ministerio, no desfallecemos. (II Corintios 4, 1)

  • Antes bien, hemos repudiado el silencio vergonzoso no procediendo con astucia, ni falseando la Palabra de Dios; al contrario, mediante la manifestación de la verdad nos recomendamos a nosotros mismos a toda conciencia humana delante de Dios. (II Corintios 4, 2)

  • Por eso no desfallecemos. Aun cuando nuestro hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de día en día. (II Corintios 4, 16)

  • Porque es necesario que todos nosotros seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo, para que cada cual reciba conforme a lo que hizo durante su vida mortal, el bien o el mal. (II Corintios 5, 10)

  • No volvemos a recomendarnos ante vosotros; solamente queremos daros ocasión para gloriaros de nosotros y así tengáis cómo responder a los que se glorían de lo exterior, y no de lo que está en el corazón. (II Corintios 5, 12)

  • Porque el amor de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron. (II Corintios 5, 14)

  • Y murió por todos, para que ya no vivan para sí los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. (II Corintios 5, 15)

  • Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. (II Corintios 5, 18)

  • A nadie damos ocasión alguna de tropiezo, para que no se haga mofa del ministerio, (II Corintios 6, 3)

  • Correspondednos; os hablo como a hijos; abríos también vosotros. (II Corintios 6, 13)

  • ¿Qué conformidad entre el santuario de Dios y el de los ídolos? Porque nosotros somos santuario de Dios vivo, como dijo Dios: Habitaré en medio de ellos y andaré entre ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. (II Corintios 6, 16)

  • Así pues, si os escribí no fue a causa del que injurió, ni del que recibió la injuria. Fue para que se pusiera de manifiesto entre vosotros ante Dios vuestro interés por nosotros. (II Corintios 7, 12)


"Como é belo esperar!" São Padre Pio de Pietrelcina