Mosaico decorativo

Löydetty 18691 Tulokset: No

  • ¿Pensáis que la Escritura dice en vano: Tiene deseos ardientes el espíritu que él ha hecho habitar en nosotros? (Santiago 4, 5)

  • Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Purificaos, pecadores, las manos; limpiad los corazones, hombres irresolutos. (Santiago 4, 8)

  • Humillaos ante el Señor y él os ensalzará. (Santiago 4, 10)

  • No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; y si juzgas a la Ley, ya no eres un cumplidor de la Ley, sino un juez. (Santiago 4, 11)

  • Uno solo es el legislador y juez, que puede salvar o perder. En cambio tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo? (Santiago 4, 12)

  • Ahora bien, vosotros los que decís: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad, pasaremos allí el año, negociaremos y ganaremos»; (Santiago 4, 13)

  • vosotros que no sabéis qué será de vuestra vida el día de mañana... ¡Sois vapor que aparece un momento y después desaparece! (Santiago 4, 14)

  • En lugar de decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello». (Santiago 4, 15)

  • Aquel, pues, que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado. (Santiago 4, 17)

  • Mirad; el salario que no habéis pagado a los obreros que segaron vuestros campos está gritando; y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos. (Santiago 5, 4)

  • Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste. (Santiago 5, 6)

  • Tened, pues, paciencia, hermanos, hasta la Venida del Señor. Mirad: el labrador espera el fruto precioso de la tierra aguardándolo con paciencia hasta recibir las lluvias tempranas y tardías. (Santiago 5, 7)


"As almas! As almas! Se alguém soubesse o preço que custam". São Padre Pio de Pietrelcina