Löydetty 18691 Tulokset: No
¡Feliz el hombre que soporta la prueba! Superada la prueba, recibirá la corona de la vida que ha prometido el Señor a los que le aman. (Santiago 1, 12)
Ninguno, cuando sea probado, diga: «Es Dios quien me prueba»; porque Dios ni es probado por el mal ni prueba a nadie. (Santiago 1, 13)
Sino que cada uno es probado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce. (Santiago 1, 14)
No os engañéis, hermanos míos queridos: (Santiago 1, 16)
toda dádiva buena y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, en quien no hay cambio ni sombra de rotación. (Santiago 1, 17)
Nos engendró por su propia voluntad, con Palabra de verdad, para que fuésemos como las primicias de sus criaturas. (Santiago 1, 18)
Tenedlo presente, hermanos míos queridos: Que cada uno sea diligente para escuchar y tardo para hablar, tardo para la ira. (Santiago 1, 19)
Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. (Santiago 1, 20)
Poned por obra la Palabra y no os contentéis sólo con oírla, engañándoos a vosotros mismos. (Santiago 1, 22)
Porque si alguno se contenta con oír la Palabra sin ponerla por obra, ése se parece al que contempla su imagen en un espejo: (Santiago 1, 23)
En cambio el que considera atentamente la Ley perfecta de la libertad y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo sino como cumplidor de ella, ése, practicándola, será feliz. (Santiago 1, 25)
Si alguno se cree religioso, pero no pone freno a su lengua, sino que engaña a su propio corazón, su religión es vana. (Santiago 1, 26)