Löydetty 177 Tulokset: Muertos
Pero los benjaminitas salieron de Guibeá y dejaron muertos en tierra aquel dÃa a 22.000 hombres de Israel. (Jueces 20, 21)
Noemà dijo a su nuera: «Bendito sea Yahveh que no deja de mostrar su bondad hacia los vivos y los muertos.» Le dijo NoemÃ: «Ese hombre es nuestro pariente, es uno de los que tienen derecho de rescate sobre nosotros.» (Rut 2, 20)
Al otro dÃa vinieron los filisteos para despojar a los muertos y encontraron a Saúl y a sus tres hijos caÃdos en el monte Gelboé. (I Samuel 31, 8)
El escudo de Saúl ungido no de aceite ¡mas de sangre de muertos, de grasa de héroes! El arco de Jonatán jamás retrocedÃa, nunca fracasaba la espada de Saúl. (II Samuel 1, 22)
y los puso en manos de los gagaonitas que los despeñaron en el monte ante Yahveh. Cayeron los siete a la vez; fueron muertos en los primeros dÃas de la cosecha, al comienzo de la siega de la cebada. (II Samuel 21, 9)
Cuando David batió a Edom, y Joab, jefe del ejército, subió a sepultar los muertos, mató a todos los varones de Edom, (I Reyes 11, 15)
pues, por ser guerra de Dios, cayeron muertos muchos. Habitaron el lugar de ellos hasta el destierro. (I Crónicas 5, 22)
Al otro dÃa vinieron los filisteos para despojar a los muertos, y encontraron a Saúl y a sus hijos caÃdos en el monte Gelboé. (I Crónicas 10, 8)
Mis vecinos se burlaban y decÃan: «TodavÃa no ha aprendido. (Pues, en efecto, ya habÃan querido matarme por un hecho semejante.) Apenas si pudo escapar y ya vuelve a sepultar a los muertos.» (TobÃas 2, 8)
Entonces Sarra, con el alma llena de tristeza, se echó a llorar y subió al aposento de su padre con intención de ahorcarse. Pero, reflexionando, pensó: «Acaso esto sirva para que injurien a mi padre y le digan: "TenÃas una hija única, amada y se ha ahorcado porque se sentÃa desgraciada." No puedo consentir que mi padre, en su ancianidad, baje con tristeza a la mansión de los muertos. Es mejor que, en vez de ahorcarme, suplique al Señor que me envÃe la muerte para no tener que oÃr injurias durante mi vida.» (TobÃas 3, 10)
Entró el ángel y Tobit se adelantó a saludarle; el ángel contestó: «Que disfrutes de mucha alegrÃa.» Replicó Tobit: «¿Qué alegrÃa puedo disfrutar ya? Estoy ciego y no puedo ver la luz del cielo; yazgo en tinieblas como los muertos, que no contemplan la luz; vivo como un muerto; oigo la voz de los hombres, pero no los veo.» Le dijo el ángel: «Ten confianza, que Dios te curará dentro de poco. Ten confianza.» Tobit le dijo: «Mi hijo TobÃas quiere ir a Media. ¿Puedes ir con él y servirle de guÃa? Yo te darÃa tu salario, hermano.» El respondió: «Puedo ir con él, pues conozco al detalle todos los caminos y he viajado a Media con frecuencia; he recorrido todos sus llanos y sus montes y tengo conocimiento de todas sus rutas.» (TobÃas 5, 10)
Cuando tú y Sarra hacÃais oración, era yo el que presentaba y leÃa ante la Gloria del Señor el memorial de vuestras peticiones. Y lo mismo hacÃa cuando enterrabas a los muertos. (TobÃas 12, 12)