Löydetty 3490 Tulokset: Habitar En La Casa Del Señor
Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, (Mateo 9, 23)
Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?» Dícenle: «Sí, Señor.» (Mateo 9, 28)
dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. (Mateo 10, 6)
Al entrar en la casa, saludadla. (Mateo 10, 12)
Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. (Mateo 10, 13)
Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. (Mateo 10, 14)
Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos! (Mateo 10, 25)
En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. (Mateo 11, 25)
cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? (Mateo 12, 4)
Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.» (Mateo 12, 8)
El, conociendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no podrá subsistir. (Mateo 12, 25)
«O, ¿cómo puede uno entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte? Entonces podrá saquear su casa. (Mateo 12, 29)