Löydetty 2605 Tulokset: Fe
José, hijo de Zacarías, y Azarías, jefes del ejército, al oír las proezas y combates que aquéllos habían realizado, (I Macabeos 5, 56)
Ante tales noticias, quedó el rey consternado, presa de intensa agitación, y cayó en cama enfermo de pesadumbre por no haberle salido las cosas como él quisiera. (I Macabeos 6, 8)
Cada elefante llevaba sobre sí, sujeta con cinchas, una torre fuerte de madera como defensa y tres guerreros que combatían desde ella, además del conductor. (I Macabeos 6, 37)
Se estremecían todos los que oían el griterío de aquella muchedumbre y el estruendo que levantaba al marchar y entrechocar las armas; era, en efecto, un ejército muy grande y fuerte. (I Macabeos 6, 41)
El rey ocupó Bet Sur y dejó allí una guarnición para su defensa. (I Macabeos 6, 50)
toma vengaza de este hombre y de su ejército y caigan bajo la espada. Acuérdate, de sus blasfemias y no les des tregua.» (I Macabeos 7, 38)
«Cuando los enviados del rey blasfemaron, salió tu ángel y mató a 185.000 de ellos; (I Macabeos 7, 41)
destruye también hoy este ejército ante nosotros y reconozcan los que queden que su jefe profirió palabras impías contra tu Lugar Santo; júzgale según su maldad.» (I Macabeos 7, 42)
cómo se habían hecho dueños de todo el país gracias a su prudencia y perseverancia (a pesar de hallarse aquel país a larga distancia del suyo); a los reyes venidos contra ellos desde los confines de la tierra, los habían derrotado e inferido fuerte descalabro, y los demás les pagaban tributo cada año; (I Macabeos 8, 4)
«Felicidad a los romanos y a la nación de los judíos por mar y tierra para siempre. Lejos de ellos la espada y el enemigo. (I Macabeos 8, 23)
Tribulación tan grande no sufrió Israel desde los tiempos en que dejaron de aparecer profetas. (I Macabeos 9, 27)
Por eso, te elegimos hoy a ti para que, ocupando el lugar de tu hermano, seas nuestro jefe y guía en la lucha que sostenemos.» (I Macabeos 9, 30)