Mosaico decorativo

Löydetty 2605 Tulokset: Fe

  • Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. (Juan 6, 45)

  • Muchos entre la gente, que le habían oído estas palabras, decían: «Este es verdaderamente el profeta.» (Juan 7, 40)

  • Ellos le respondieron: «¿También tú eres de Galilea? Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta.» (Juan 7, 52)

  • Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas; y tú dices: "Si alguno guarda mi Palabra, no probará la muerte jamás." (Juan 8, 52)

  • ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abraham, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?» (Juan 8, 53)

  • Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?» El respondió: «Que es un profeta.» (Juan 9, 17)

  • Le respondieron los judíos: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios.» (Juan 10, 33)

  • a aquel a quien el Padre ha santificado y enviado al mundo, ¿cómo le decís que blasfema por haber dicho: "Yo soy Hijo de Dios"? (Juan 10, 36)

  • Había un cierto enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta. (Juan 11, 1)

  • María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro era el enfermo. (Juan 11, 2)

  • Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.» (Juan 11, 3)

  • Al oírlo Jesús, dijo: «Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.» (Juan 11, 4)


"Como é belo esperar!" São Padre Pio de Pietrelcina