Löydetty 941 Tulokset: Encuentro De Hermanos
El oprobio me ha roto el corazón y desfallezco. Espero compasión, y no la hay, consoladores, y no encuentro ninguno. (Salmos 69, 21)
No recuerdes contra nosotros culpas de antepasados, vengan presto a nuestro encuentro tus ternuras, pues estamos abatidos del todo; (Salmos 79, 8)
Mas yo grito hacia ti, Yahveh, de madrugada va a tu encuentro mi oración; (Salmos 88, 14)
Por amor de mis hermanos y de mis amigos, quiero decir: ¡La paz contigo! (Salmos 122, 8)
Canción de las subidas. De David. ¡Oh, qué bueno, qué dulce habitar los hermanos todos juntos! (Salmos 133, 1)
Tomando entonces la palabra los enviados del rey, se dirigieron a Matatías y le dijeron: «Tú eres jefe ilustre y poderoso en esta ciudad y estás bien apoyado de hijos y hermanos. (I Macabeos 2, 17)
yo, mis hijos y mis hermanos nos mantendremos en la alianza de nuestros padres. (I Macabeos 2, 20)
Pero se dijeron: «Si todos nos comportamos como nuestros hermanos y no peleamos contra los gentiles por nuestras vidas y nuestras costumbres, muy pronto nos exterminarán de la tierra.» (I Macabeos 2, 40)
Aquel mismo día tomaron el siguiente acuerdo: «A todo aquel que venga a atacarnos en día de sábado, le haremos frente para no morir todos como murieron nuestros hermanos en las cuevas.» (I Macabeos 2, 41)
Todos sus hermanos y los que habían seguido a su padre le ofrecieron apoyo y sostuvieron con entusiasmo la guerra de Israel. (I Macabeos 3, 2)
Judas, al tener noticia de ello, salió a su encuentro, le venció y le mató. Muchos sucumbieron y los demás se dieron a la fuga. (I Macabeos 3, 11)
Cuando se aproximaba a la subida de Bet Jorón, le salió al encuentro Judas con unos pocos hombres. (I Macabeos 3, 16)