Löydetty 4490 Tulokset: Dios Con Nosotros
así, los que están en la carne, no pueden agradar a Dios. (Romanos 8, 8)
Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece; (Romanos 8, 9)
En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. (Romanos 8, 14)
El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. (Romanos 8, 16)
Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados. (Romanos 8, 17)
Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros. (Romanos 8, 18)
Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. (Romanos 8, 19)
de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. (Romanos 8, 21)
Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo. (Romanos 8, 23)
Y de igual manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables, (Romanos 8, 26)
y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios. (Romanos 8, 27)
Por lo demas, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio. (Romanos 8, 28)