Mosaico decorativo

Löydetty 875 Tulokset: Corazón Endurecido

  • Y no claman a mí de corazón cuando gimen en sus lechos; por el trigo y el mosto se hacen incisiones se rebelan contra mí. (Oseas 7, 14)

  • Su corazón es doble, mas ahora van a expiar; él romperá sus altares, demolerá sus estelas. (Oseas 10, 2)

  • ¿Cómo voy a dejarte, Efraím, cómo entregarte, Israel? ¿Voy a dejarte como a Admá, y hacerte semejante a Seboyim? Mi corazón está en mí trastornado, y a la vez se estremecen mis entrañas. (Oseas 11, 8)

  • Cuando estaban en su pasto se saciaron, se saciaron y se engrió su corazón, por eso se olvidaron de mí. (Oseas 13, 6)

  • Caeré sobre ellos como osa privada de sus cachorros, desgarraré las telas de su corazón, los devoraré allí mismo cual leona, la bestia del campo los despedazará. (Oseas 13, 8)

  • «Mas ahora todavía - oráculo de Yahveh - volved a mí de todo corazón, con ayuno, con llantos, con lamentos.» (Joel 2, 12)

  • Desgarrad vuestro corazón y no vuestros vestidos, volved a Yahveh vuestro Dios, porque él es clemente y compasivo, tardo a la cólera, rico en amor, y se ablanda ante la desgracia. (Joel 2, 13)

  • La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que habitas en las hendiduras de la roca, que pones en la altura tu morada, y dices en tu corazón: «¿Quién me hará bajar a tierra?» (Abdías 1, 3)

  • Me habías arrojado en lo más hondo, en el corazón del mar, una corriente me cercaba: todas tus olas y tus crestas pasaban sobre mí. (Jonás 2, 4)

  • La Belleza es deportada, arrancada, sus siervas gimen, como gemido de palomas, y se golpean el corazón. (Nahún 2, 8)

  • Sucederá en el tiempo aquel que yo escrutaré a Jerusalén con lámparas, y visitaré a los hombres que se apelmazan en sus heces, los que dicen en su corazón: «¡Ni bien ni mal hace Yahveh!» (Sofonías 1, 12)

  • Tal será la ciudad alegre que reposaba en seguridad, la que decía en su corazón: «¡Yo, y nadie más!» ¡Cómo ha quedado en desolación, en guarida de animales! Todo el que pasa junto a ella silba y menea su mano. (Sofonías 2, 15)


"O temor e a confiança devem dar as mãos e proceder como irmãos." São Padre Pio de Pietrelcina