Löydetty 3877 Tulokset: Confiar En Dios
No permitas que tu boca haga de ti un pecador, y luego digas ante el Mensajero que fue inadvertencia. ¿Por qué deberá Dios irritarse por tu palabra y destruir la obra de tus manos? (Eclesiastés 5, 5)
Cuantos los sueños, tantas las vanidades y las muchas palabras. Pero tú teme a Dios. (Eclesiastés 5, 6)
Esto he experimentado: lo mejor para el hombre es comer, beber y disfrutar en todos sus fatigosos afanes bajo el sol, en los contados días de la vida que Dios le da; porque esta es su paga. (Eclesiastés 5, 17)
Y además: cuando a cualquier hombre Dios da riquezas y tesoros, le deja disfrutar de ellos, tomar su paga y holgarse en medio de sus fatigas, esto es un don de Dios. (Eclesiastés 5, 18)
Porque así no recuerda mucho los días de su vida, mientras Dios le llena de alegría el corazón. (Eclesiastés 5, 19)
Un hombre a quien Dios da riquezas, tesoros y honores; nada le falta de lo que desea, pero Dios no le deja disfrutar de ello, porque un extraño lo disfruta. Esto es vanidad y gran desgracia. (Eclesiastés 6, 2)
Mira la obra de Dios: ¿quién podrá enderezar lo que él torció? (Eclesiastés 7, 13)
Alégrate en el día feliz y, en el día desgraciado, considera que, tanto uno como otro, Dios lo hace para que el hombre nada descubra de su porvenir. (Eclesiastés 7, 14)
Bueno es que mantengas esto sin dejar aquellos de la mano, porque el temeroso de Dios con todo ello se sale. (Eclesiastés 7, 18)
He hallado que la mujer es más amarga que la muerte, porque ella es como una red, su corazón como un lazo, y sus brazos como cadenas: El que agrada a Dios se libra de ella, mas el pecador cae en su trampa. (Eclesiastés 7, 26)
Mira, lo que hallé fue sólo esto: Dios hizo sencillo al hombre, pero él se complicó con muchas razones. (Eclesiastés 7, 29)
que el pecador haga el mal veces ciento, y se le den largas. Pues yo tenía entendido que les va bien a los temerosos de Dios, a aquellos que ante su rostro temen, (Eclesiastés 8, 12)