Löydetty 2674 Tulokset: Ana
Tenme piedad, Yahveh, que en angustias estoy. De tedio se corroen mis ojos, mi alma, mis entrañas. (Salmos 31, 10)
Vana cosa el caballo para la victoria, ni con todo su vigor puede salvar. (Salmos 33, 17)
Yahveh le guarda, vida y dicha en la tierra le depara, y no le abandona a la saña de sus enemigos; (Salmos 41, 3)
Yo he dicho: «Tenme piedad, Yahveh, sana mi alma, pues contra ti he pecado!» (Salmos 41, 5)
Hasta mi amigo íntimo en quien yo confiaba, el que mi pan comía, levanta contra mí su calcañar. (Salmos 41, 10)
mi Dios! En mí mi alma desfallece. por eso te recuerdo desde la tierra del Jordán y los Hermones, a ti, montaña humilde. (Salmos 42, 7)
Dios está en medio de ella, no será conmovida, Dios la socorre al llegar la mañana. (Salmos 46, 6)
Como ovejas son llevados al seol, los pastorea la Muerte, y los rectos dominarán sobre ellos. Por la mañana se desgasta su imagen, ¡el seol será su residencia! (Salmos 49, 15)
amas toda palabra de perdición, oh lengua engañadora. (Salmos 52, 6)
ante la voz del enemigo, bajo el abucheo del impío; pues vierten sobre mí falsedades y con saña me hostigan. (Salmos 55, 4)
A la tarde, a la mañana, al mediodía me quejo y gimo: él oye mi clamor. (Salmos 55, 18)
Se alegrará el justo de haber visto la venganza, sus pies bañará en la sangre del impío; (Salmos 58, 11)