Löydetty 2453 Tulokset: Amã
Jesús se detuvo y dijo: «Llamadle.» Llaman al ciego, diciéndole: «¡Animo, levántate! Te llama.» (Marcos 10, 49)
Entonces le dijo: «¡Que nunca jamás coma nadie fruto de ti!» Y sus discípulos oían esto. (Marcos 11, 14)
Y les enseñaba, diciéndoles: «¿No está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes? ¡Pero vosotros la tenéis hecha una cueva de bandidos! » (Marcos 11, 17)
y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. (Marcos 12, 30)
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.» (Marcos 12, 31)
y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» (Marcos 12, 33)
El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» La muchedumbre le oía con agrado. (Marcos 12, 37)
Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. (Marcos 12, 43)
Y es preciso que antes sea proclamada la Buena Nueva a todas las naciones. (Marcos 13, 10)
«De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. (Marcos 13, 28)
Ha hecho lo que ha podido. Se ha anticipado a embalsamar mi cuerpo para la sepultura. (Marcos 14, 8)
Y les dijo: «Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos. (Marcos 14, 24)