Löydetty 4756 Tulokset: Año
Entonces se encendió la ira de Yahveh contra Israel. Los puso en manos de salteadores que los despojaron, los dejó vendidos en manos de los enemigos de alrededor y no pudieron ya sostenerse ante sus enemigos. (Jueces 2, 14)
En todas sus campañas la mano de Yahveh intervenía contra ellos para hacerles daño, como Yahveh se lo tenía dicho y jurado. Los puso así en gran aprieto. (Jueces 2, 15)
Entonces Yahveh suscitó jueces que los salvaron de la mano de los que los saqueaban. (Jueces 2, 16)
Cuando Yahveh les suscitaba jueces, Yahveh estaba con el juez y los salvaba de la mano de sus enemigos mientras vivía el juez, porque Yahveh se conmovía de los gemidos que proferían ante los que los maltrataban y oprimían. (Jueces 2, 18)
Yahveh dejó en paz a estos pueblos, en vez de expulsarlos enseguida, y no los puso en manos de Josué. (Jueces 2, 23)
los cinco príncipes de los filisteos y todos los cananeos, los sidonios y los hititas que vivían en el monte Líbano, desde la montaña de Baal Hermón hasta la entrada de Jamat. (Jueces 3, 3)
Se encendió la ira de Yahveh contra Israel y los dejó a merced de Kusán Riseatáyim, rey de Edom, y los israelitas sirvieron a Kusán Riseatáyim durante ocho años. (Jueces 3, 8)
Los israelitas clamaron a Yahveh y Yahveh suscitó a los israelitas un libertador que los salvó: Otniel, hijo de Quenaz y hermano menor de Caleb. (Jueces 3, 9)
El espíritu de Yahveh vino sobre él, fue juez de Israel y salió a la guerra. Yahveh puso en sus manos a Kusán Riseatáyim, rey de Edom y triumfó sobre Kusán Riseatáyim. (Jueces 3, 10)
El país quedó tranquilo cuarenta años. Y murió Otniel, hijo de Quenaz. (Jueces 3, 11)
Los israelitas estuvieron sometidos a Eglón, rey de Moab, dieciocho años. (Jueces 3, 14)
Ehúd alargó su mano izquierda, cogió el puñal de su cadera derecha y se lo hundió en el vientre. (Jueces 3, 21)