Mosaico decorativo

Löydetty 4756 Tulokset: Año

  • Se le cansaron las manos a Moisés, y entonces ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo; él se sentó sobre ella, mientras Aarón y Jur le sostenían las manos, uno a un lado y otro al otro. Y así resistieron sus manos hasta la puesta del sol. (Exodo 17, 12)

  • diciendo: «La bandera de Yahveh en la mano; Yahveh está en guerra con Amalec de generación en generación.» (Exodo 17, 16)

  • Jetró se alegró de todo el bien que Yahveh había hecho a Israel, librándole de la mano de los egipcios. (Exodo 18, 9)

  • Y dijo Jetró: «¡Bendito sea Yahveh, que os ha librado de la mano de los egipcios y de la mano de Faraón y ha salvado al pueblo del poder de los egipcios! (Exodo 18, 10)

  • Después Jetró, suegro de Moisés, ofreció un holocausto y sacrificios a Dios; y Aarón y todos los ancianos de Israel fueron a comer con el suegro de Moisés en presencia de Dios. (Exodo 18, 12)

  • Fue, pues, Moisés y convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todas estas palabras que Yahveh le había mandado. (Exodo 19, 7)

  • Pero nadie pondrá la mano sobre el culpable, sino que será lapidado o asaeteado; sea hombre o bestia, no quedará con vida. Cuando resuene el cuerno, subirán ellos al monte.» (Exodo 19, 13)

  • Cuando compres un esclavo hebreo, servirá seis años, y el séptimo quedará libre sin pagar rescate. (Exodo 21, 2)

  • Si no agrada a su señor que la había destinado para sí, éste permitirá su rescate; y no podrá venderla a gente extraña, tratándola con engaño. (Exodo 21, 8)

  • pero si no estaba al acecho, sino que Dios se lo puso al alcance de la mano, yo te señalaré un lugar donde éste pueda refugiarse. (Exodo 21, 13)

  • Si un hombre golpea a su siervo o a su sierva con un palo y muere a sus manos, cae bajo la ley de venganza. (Exodo 21, 20)

  • Si unos hombres, en el curso de una riña, dan un golpe a una mujer encinta, y provocan el parto sin más daño, el culpable será multado conforme a lo que imponga el marido de la mujer y mediante arbitrio. (Exodo 21, 22)


"De que vale perder-se em vãos temores?". São Padre Pio de Pietrelcina