Mosaico decorativo

Löydetty 1748 Tulokset: Tierra Prometida Josué 12

  • Si el Señor nos favorece, nos hará entrar en esa tierra que mana leche y miel, y nos la dará. (Números 14, 8)

  • se la pasarán a los habitantes de esa tierra. Ellos han oído que tú, Señor, estás en medio de este pueblo; que te dejas ver claramente cuando tu nube se detiene sobre ellos; y que avanzas delante de ellos, de día en la columna de nube, y de noche en la columna de fuego. (Números 14, 14)

  • ‘El Señor era impotente para llevar a ese pueblo hasta la tierra que le había prometido con un juramento, y los mató en el desierto’. (Números 14, 16)

  • Sin embargo -tan cierto como que yo vivo, y que la gloria del Señor llena toda la tierra- (Números 14, 21)

  • verá la tierra que prometí a sus padres con un juramento; no la verá ninguno de los que me han despreciado. (Números 14, 23)

  • En cuanto a mi servidor Caleb, por estar animado de otro espíritu y haberse mantenido fiel a mí, lo llevaré a la tierra donde ya entró una vez, y sus descendientes la poseerán. (Números 14, 24)

  • Ni uno solo entrará en la tierra donde juré establecerlos, salvo Caleb hijo de Iefuné y Josué hijo de Nun. (Números 14, 30)

  • A sus hijos, en cambio, a los que ustedes decían que iban a ser llevados como botín, sí los haré entrar; ellos conocerán la tierra que ustedes han despreciado. (Números 14, 31)

  • Ustedes cargarán con su culpa durante cuarenta años, por los cuarenta días que emplearon en explorar la tierra: a razón de un año por cada día. Entonces conocerán lo que significa rebelarse contra mí. (Números 14, 34)

  • y propagando malas noticias acerca de la tierra- cayeron muertos en la presencia del Señor. (Números 14, 37)

  • De los que habían ido a explorar el territorio, solamente sobrevivieron Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Iefuné. (Números 14, 38)

  • Habla en estos términos a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les daré para que vivan en ella, (Números 15, 2)


"Onde não há obediência, não há virtude. Onde não há virtude, não há bem, não há amor; e onde não há amor, não há Deus; e sem Deus não se chega ao Paraíso." São Padre Pio de Pietrelcina