Löydetty 25 Tulokset: Sve
Una vez que hayas enterrado a tu madre junto a mí, parte el mismo día y no te quedes más en este país, donde veo que se cometen desvergonzadamente la iniquidad y el engaño. Mira, hijo mío, todo lo que hizo Nadab con Ajicar, que lo había criado. ¿Acaso no lo sepultó en vida? Pero Dios hizo pagar su infamia al criminal, porque Ajicar salió a la luz, mientras que Nadab entró en las tinieblas eternas, por haber tramado la muerte de Ajicar. A causa de sus limosnas, Ajicar se libró de la trampa mortal que le había tendido Nadab, y este cayó en ella para su perdición. (Tobías 14, 10)
¿No soy acaso el blanco de las burlas y no me desvelan sus provocaciones? (Job 17, 2)
Ya es la décima vez que me ultrajan, que me maltratan desvergonzadamente. (Job 19, 3)
estoy desvelado, y me lamento como un pájaro solitario en el tejado; (Salmos 102, 8)
Canto de peregrinación. Acuérdate, Señor, en favor de David, de todos sus desvelos, (Salmos 132, 1)
Para nosotros, que hemos asumido la penosa tarea de hacer este resumen, la obra no ha sido fácil, sino que nos ha costado muchos sudores y desvelos, (II Macabeos 2, 26)
Una mujer perfecta es la corona de su marido, la desvergonzada es como caries en sus huesos. (Proverbios 12, 4)
El favor del rey es para el servidor prudente y su furor, para el desvergonzado. (Proverbios 14, 35)
El servidor prudente se impondrá al hijo desvergonzado y compartirá la herencia con los hermanos. (Proverbios 17, 2)
El Amado: ¡Júrenme, hijas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarán ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera! (Cantar 2, 7)
El Amado: ¡Júrenme, hijas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarán ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera. (Cantar 3, 5)
El Amado: Júrenme, hijas de Jerusalén, que no despertarán, ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera. (Cantar 8, 4)